La transformación de sucio callejón trasero a oasis lleno de vegetación


Los principios: una ciudad obrera de la Era Victoriana

Middlesbrough es una ciudad inglesa ubicada al noreste de Inglaterra, a orillas del río Tees, con un censo que en la actualidad se acerca a los 150.000 habitantes. En 1801 era una pequeña granja donde solo vivían 25 personas, pero su población, durante la segunda mitad del siglo XIX, experimentó un  crecimiento exponencial. La Primera Revolución Industrial estaba transformando profundamente la sociedad, y el cambio llegó a Middlesbrough con la creación de una línea de ferrocarril para llevar carbón y hierro desde las minas de Wilton Park, en el norte del país, hasta el este. El destino la eligió como fin de trayecto de aquella línea ferroviaria de carbón cuando el propietario de la mina decidió construir un puerto mercantil en el río para y así, dar salida por mar a su mercancía.

El potentado señor Pease, dueño de la mina e influyente banquero (y al que yo encuentro un parecido tremendo con el Tío Gilito) reunió a un grupo de inversores para comprar la granja Middlesbrough y la finca de 213 hectáreas de tierra asociada. Allí comenzaron a construir una ciudad que atrajese mano de obra para abastecer al puerto.

La pequeña granja se convirtió en un trazado de calles dispuestas en líneas paralelas y en 1830 se construye la primera fila de pequeñas casas obreras. Tras la primera, una segunda, y una tercera, y una cuarta, y algunas más. Los negocios prosperaron en una ciudad que crecía con rapidez  y pronto se instalaron en ella comerciantes, carniceros, posaderos, zapateros, herreros, sastres, constructores y pintores. Entre 1829 y 1851 la población de Middlesbrough había pasado de 40 personas a casi 8.000.

Casitas adosadas de la gente obrera

Middlesbrough se convirtió en la típica ciudad industrial de la época, con una alta densidad de población obrera en la que trabajaban hombres, mujeres y hasta niños, sin que las familias pudieran procurarse un ambiente saludable donde vivir. Aquellas pequeñas cottage obreras, magistralmente descritas por Engels en su obra La situación de la clase obrera en Inglaterra, nada tienen que ver con la idea que tenemos de la cottage campestre rodeada de flores. No estaban los tiempos para pensar en flores, al menos no para cierto sector de la población. Por cierto, si os apetece leer el libro que narra la situación de estas personas en una época realmente fascinante, se puede encontrar el pdf en la red.

Así sería el callejón en la época, quizás recién construido

Como era de esperar, Middlesbrough fue uno de los primeros objetivos de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. La capacidad de fabricación de acero y los ferrocarriles para transportarlo eran objetivos obvios. La aviación alemana bombardeó la ciudad en varias ocasiones entre 1940 y 1942 y la ciudad quedó medio destruida al finalizar la guerra. Pero todos sabemos que los ingleses son gente conservadora con gran estima por su patrimonio, su arquitectura y su historia, y tras la guerra, las pequeñas casas victorianas fueron reconstruidas y la industria pesada se reubicó en areas más adecuadas. Llevó años, pero en la década de 1960 la ciudad estaba recuperada, limpia y boyante.

Parece ser que las nuevas generaciones tampoco fueron muy cuidadosas con sus calles, y durante el final del siglo XX los espacios comunes volvieron a llenarse de basura. Sobre todo los callejones de servicio, en la parte trasera de las casas. Evidentemente la finalidad de estos espacios es dar salida a los deshechos de las casas, pero al no hacerlo con cierto civismo, se convirtieron en vertederos.


El cambio: un callejón lleno de flores que para los vecinos es su oasis particular


Algunos vecinos, preocupados por la degradación se unieron para restaurar la limpieza y el orden. Con la anciana señora Arnold a la cabeza se asociaron para solicitar una ayuda y en 2005 recibieron una subvención de 6800$ para transformar el sucio y mugriento callejón trasero de sus hogares en un refugio limpio con flores, plantas y árboles donde los vecinos pueden pasar su tiempo libre a gusto.


Con los años se han ido involucrando más personas, manteniendo las plantas y agregando otras nuevas hasta convertirlo en el oasis que es hoy en día. Las noches calurosas de veranos los vecinos se sientan y conversan. Durante el día, los niños pueden reunirse a jugar o cuidar de los pequeños huertos donde cultivan lechugas, tomates y patatas.


No todos los callejones traseros de Middlesbrough han corrido la misma suerte, todavía quedan calles sucias llenas de trastos abandonados por la gente despreocupada. Está claro que se trata de una ciudad obrera de gente humilde con escasos recursos, pero no por ello todos son miserables. Con un poco de ayuda, el callejón de la señora Arnold, es ahora un lugar lleno de belleza y dignidad.


Yo creo que a todos nos gusta vivir en un lugar bonito, aseado y agradable. Cuesta poco barrer el trozo de acera que te corresponde, llevar una bolsita para recoger lo que tu perro deja en la calle, sacar la basura al atardecer y meterla en el contenedor, tirar los trastos viejos el día que indica el ayuntamiento, etc. Son pequeños gestos que convierten nuestro entorno en un lugar mejor, más sano y agradable. No entiendo porqué hay a quien le cuesta tanto seguir normas tan sencillas.

Algunas fotos más, espero que os gusten.


Fuente: dailymail

9 comentarios

  1. Menudo cambio! De un callejón trasero con olor a basura y desagradable a un lugar para pasar las noches de verano. No es una cuestión de dinero, es más una cambio de mentalidad.
    Un beso muy grande.

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  2. Excelente lección de historia y del poder de transformación de las plantas cuando se trabaja en comunidad. Muy interesante.
    Saludos

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  3. Qué maravilla de cambio, es una pasada el resultado y tampoco exige tanto trabajo.

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    Respuestas
    1. Las plantas requieren constancia, pero dan mucha alegría y calidad de vida
      Un abrazo!

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  4. Con algo de vegetación y civismo como se puede transformar un espacio que no era nada acogedor y degradado por los vecinos, a crear un pequeño vergel y una zona donde disfrutar de las calurosas noches de verano y esparcimiento para los niños. ¡Tomemos nota!, he de reconocer que los ingleses son gente especial en muchos aspectos y sobre todo muy conservadores.
    Un abrazo Monica, espero estés disfrutando plenamente de este caluroso verano.

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  5. No hay duda, si se quiere se puede, solo hace falta civismo y voluntad y el resultado un precioso lugar para vivir, muchas gracias Monica. Besos.

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