El arce, un árbol con una (casi) infinita variedad de colores


No es complicado distinguir la copa de un arce, sobre todo cuando llega el otoño y el árbol comienza su merecido descanso invernal. Conforme los días acortan, la producción de clorofila desciende y provoca el característico cambio de color en sus hojas. Las copas, antes verdes, ahora se transforman en un brillante arcoíris de intensos tonos amarillos, naranjas, rojos y marrones. La riqueza cromática de sus hojas lo convierte en el rey del otoño.

El arce (Acer de nombre botánico), pertenece a la familia de las Sapindáceas, con más de 700 especies descritas. Hay arces para todos los gustos, para sombrear o decorar el jardín: desde los pequeños arces japoneses, con sus delicadas hojas de colorido púrpura, a las grandes variedades del continente americano, con tonalidades más anaranjadas y rojizas.


Un arce para cada jardín

La variedad de arces diferentes es tan extensa que es sencillo encontrar uno que se adapte al estilo de nuestro jardín o a nuestros propósitos paisajísticos. No es difícil sucumbir al encanto de todos ellos, pero es importante conocer las necesidades de cada variedad para saber si se adapta a nuestro clima y al lugar del jardín donde lo queremos plantar. 

Arces para dar sombra

Acer negundo y Acer platanoides son dos variedades muy habituales en parques urbanos y jardines porque soportan bien el sol y sus copas, anchas y densas, proporcionan una sombra fresca. Son árboles de gran tamaño y altura, crecimiento rápido y resistentes a la contaminación.

Arces para jardines pequeños

Acer buergenianumAcer griseum no superan los 6 y 10 metros de altura, respectivamente, en condiciones óptimas. Lo normal, fuera de su hábitat natural, es que no lleguen tan alto. Proceden del este de Asia, pueden crecer a pleno sol pero necesitan climas templados y suelos húmedos. Una vez establecidos pueden soportar cortos periodos de sequía.

Arces para macetas o jardineras

Acer palmatum Acer japonicum son árboles de pequeño porte que se pueden cultivar tanto en el suelo del jardín como en contenedores. Por su naturaleza requieren climas con veranos templados e inviernos fríos. Deben ubicarse en zonas de sombra ya que los rayos solares pueden quemar sus delicadas hojas. En climas secos, como el mediterráneo, tienen pocas posibilidades de adaptarse debido a la falta de humedad ambiental y al excesivo calor del verano.

Arces que no requieren muchos cuidados

Acer campestre Acer opalus son dos variedades muy resistentes que se aclimatan bien en nuestra península y pueden crecer de manera silvestre en grandes jardines y fincas rústicas. Los dos son de gran porte, superando los 20 metros de altura. El Acer granatense, una subespecie del A. opalus conocido como arce mediterráneo, no supera los 10 metros.



Coleccionistas de arces

¿Tienes alguna colección de plantas en tu jardín? A mi, por ejemplo, me gusta cultivar suculentas. Hay quien cultiva variedades de rosas, dalias u otro tipo de plantas. También hay muchos aficionados a los arces que coleccionan estos árboles en sus jardines o incluso en contenedores. La combinación de diferentes variedades tiene un efecto estético fabuloso, sobre todo cuando llega el otoño y el follaje de los árboles toma diferentes tonalidades produciendo un contraste de colores muy interesante.  Lo importante y complicado, a mi modo de ver, es encontrar las especies que se aclimaten bien a nuestro jardín. Si lo consigues, tu jardín será la admiración de todo aquel que lo visite.

Arce canadiense

El arce es un árbol muy extendido en el norte del continente americano. En el centro de la bandera de Canadá aparece una hoja de arce, el árbol que puebla grandes extensiones de bosques en el país. El arce de azúcar (Acer saccharum) es uno de los más abundante y además de tener unos tonos increíbles con su savia se fabrica el sirope de arce, un jarabe dulce utilizado en repostería. Dicen que su hoja podría ser la que aparece en la bandera, aunque también podría ser la del Acer rubrum, con una forma muy similar y que también habita en los bosques canadienses.



Cómo debe ser el terreno para que un arce se desarrolle bien

Hay arces que se adaptan muy bien a todos tipo de suelo. A. campestre, A. opalus, A. granatense o A. negundo, son algunos de los que se desarrollan bien en suelos pobres. Los arces japoneses, sin embargo, necesitan terrenos fértiles y húmedos. Pero es más, también necesitan humedad ambiental, en el aire. Las técnicas de mantenimiento varían mucho según la especie de la que se trate y es conveniente estudiar las características de cada uno. 

Cuándo se debe plantar un arce en el suelo del jardín

Si cultivas un arce en maceta, en unos tres años las raíces habrán llenado casi todo el recipiente y la falta de sustrato puede ser un problema para su crecimiento. Cuando ésto sucede debes trasplantarlo a un contenedor mayor o en el suelo. El mejor momento para el trasplante es el invierno, cuando el árbol se ha deshecho de su follaje y está en periodo de reposo.

Podar los arces

Los arces tienen una silueta natural muy bella por lo que lo más apropiado es dejar que crezcan a su aire en la manera de lo posible. Tan solo hay que cortar alguna rama cuando es imprescindible para dar a la copa la forma que más nos convenga. Si nos interesa conseguir una copa ancha que proporcione mayor superficie de sombra, cortaremos la guía central. Esto se denomina poda de formación. Así se consiguen la forma de parasol típica de los arces enanos japoneses.



Tipos y variedades de arce

El arce es uno de los árboles más utilizados en jardinería púbica por su bonito aspecto y colorido otoñal. El A. platanoides y A. pseudoplatanus son dos de los más populares. Un solo ejemplar adulto proporciona una gran superficie de sombra en verano y en durante el otoño su copa queda desnuda, por lo que no frena los rayos solares tan deseados en invierno. Sus tonalidades van del verde intenso del estío a los ocres y amarillos en otoño. 

Más llamativos por su porte y tonalidad son los arces japoneses, del que hay un extenso catálogo de variedades y cultivares distintos. El A. palmatum 'Atropupureum' es un cultivar muy apreciado por sus hojas en tonos púrpura. El 'Bloodgood' es muy similar pero con características mejoradas que lo hacen más resistente y vigoroso. El A. palmatum 'Butterfly' es un precioso arbolito con hojas pequeñas de bordes blancos que parecen mariposas. El follaje del A. palmatum 'Dissectum' es muy atractivo, las ramas se encorvan hacia abajo y las hojas, estrechas y alargadas, parecen que caigan en cascada. Podríamos seguir con una larga lista de variedades de arces, pero con los que hemos nombrado en esta entrada ya tenemos un buen número de ejemplares para elegir.

Es inevitable asociar el arce con el jardín de estilo japonés, pero lo cierto es que se presta a todos los estilos que podamos imaginar: en un patio pequeño y sencillo, donde viene bien un arbolito pequeño y muy llamativo o en un jardín urbano, donde el arce soportará la polución de la ciudad. En un jardín grande se pueden combinar las variedades boscosas con los ejemplares pequeños para diferenciar ambientes. Los arces grandes de fondo y los japoneses, de porte más pequeño, cercanos a la casa.

Podríamos seguir con una larga lista de variedades de arces, pero con los que hemos nombrado en esta entrada ya tenemos un buen número de ejemplares para elegir.


El jardín que ilustra este artículo, creado por la paisajista Tish Treherne nos puede dar una idea de los increíbles paisajes que se pueden conseguir con la combinación perfecta de arces y otras plantas. Este es un diseño contemporáneo con aire tradicional japonés donde también aparecen coníferas, gramíneas y arbustos tradicionales de los jardines japoneses. Entre los que puedo identificar aparecen algunas variedades distintas de carex, ophiopogon, miscanthus, berberis, nandina domestica, peonias y bergenias. Hace tiempo escribí un interesante artículo de gramíneas ornamentales que os recomiendo leer. 

4 comentarios

  1. Muy buena información sobre los Arces, precioso jardín y preciosas las fotografías Monica. La verdad sea dicha, los Arces creo que son todos una verdadera maravilla de arboles.
    Un abrazo

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  2. Coincido contigo, Mónica, que los Arces son una buena apuesta para dar esa gama de colores a un jardín que va cambiando a medida que varía la estación. Siempre he querido tener uno.
    Es fantático que hayas mencionado las distintas variedades y su manera de cultivarlos adecuadamente!
    Muchos besos.

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  3. Como ya conoces en la Barrosa hay una buena variedad de "Acer palmatum" que llevo años cuidando y que pronto luciran sus colores de otoño. No es un árbol para todos los jardines ni para todos los gustos. No intentaría cultivar arces japoneses en lugares donde las temperaturas superan, de contínuo, los 30 grados en verano, pero casi todo el norte de España es un lugar ideal para su cultivo y aún así no se ven demasiados. Falta cultura y conocimiento, sin duda. Buen artículo en general.
    Saludos

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  4. Realmente, tiene unas tonalidades preciosas. Una información muy completa. Como siempre, gracias.

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