El jardín subterráneo de Forestiere en California


Hoy os llevo a descubrir un jardín realmente peculiar, tanto como debía serlo la personalidad que hace más de un siglo decidió construirlo. El joven Baldassare Forestiere, de origen siciliano, emigró a Estados Unidos en 1902 con 21 años. Rosario, su padre, era un acaudalado agricultor que había construido un imperio cítrico en Sicilia, pero Baldassare, de carácter rebelde y algo ingenuo, quería hacer su propia fortuna lejos de una férrea tutela familiar. Cruzó el Atlántico y comenzó una nueva vida en Nueva York donde encontró su primer empleo: excavar para el sistema de metro de la ciudad. Era el comienzo de su vida subterránea.


El sueldo que conseguía Baldassare como empleado en la construcción del metro daba lo justo para comer y pagar un alquiler, nada que ver con el sueño que le llevó a cruzar el mar: trabajar su propia tierra y plantar un huerto de viñas y cítricos. Después de dos años se trasladó a la localidad de Fresno (California) con los pocos ahorros que puso conseguir y adquirió 200 hectáreas de tierra. No tardó en descubrir que bajo aquella superficie de terreno había una capa de roca tan dura que no servía para plantar nada. 

Mientras maldecía su suerte, el tenaz Baldassare pensó que si aquella tierra dura no le podía proporcionar ningún fruto, al menos haría que le diera cobijo del sofocante sol californiano. Comenzó a cavar para convertir aquellas inútiles tierras de cultivo que había comprado en un oasis subterráneo donde estableció su hogar y después decoró con vides y árboles  frutales que él mismo plantó bajo tierra.


Las tremendas temperaturas veraniegas de Fresno, que llegaban a superar lo 45ºC, eran insoportables. Necesitaba desesperadamente una forma de escapar de aquel calor aplastante. Recordando la frescura de las bodegas subterráneas de su tierra natal, decidió construir una cueva donde refugiarse los momentos más sofocantes del día. El alivio fue tan efectivo que excavó algunas habitaciones más  y las acondicionó con los enseres propios de una vivienda. Mientras sus vecinos se asaban en sus casas de madera, Baldassare tenía una casa con aire acondicionado.

En aquel subterráneo vivía a gusto, pero echaba en falta rodearse de vegetación. ¿Cómo podía conseguir que una planta creciera bajo tierra? Comenzó a experimentar construyendo una gran maceta con y la llenó de sustrato fértil. Cortó una claraboya en el techo de la gruta y plantó un naranjo, su árbol favorito, que creció, floreció y dio fruto. Mucho más fácil fue añadir plantas que crecen bien a la sombra, como helechos, cintas o clivias.


Excavando la tierra a mano, durante más de 40 años, Forestiere creó un complejo único de habitaciones subterráneas, pasajes y jardines que recorren una superficie de cuatro hectáreas. Su trabajo se conserva como un monumento viviente en honor a un espíritu individualista y creativo que nunca se dejó limitar por la convencionalidad. Si os han gustado estas fotos tanto como a mi, podéis ver más y ampliar información en la web del complejo: undergroundgardens


Todas las imágenes vía Flick:

1.- Matthew E. Cohen
2.- Sandy Noyes
3.- FresYes
4.- Larry Devich
5.- KJI Photography
5.- Scoth Harrison
6.- Lisa Bretsschneider
7.- Be Steel

2 comentarios

  1. Que curioso y bonito. Me encanta Monica. Muchas gracias. Feliz verano para ti y tu familia. Un beso.

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    1. Me alegra que te haya gustado, a mi me parece muy original.
      Un beso

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