Cómo cuidar un naranjo


Tener frutales en el jardín siempre me ha parecido una gran idea. Todos, en general, tienen unas floraciones llamativas que decoran el espacio y te regalan deliciosa fruta fresca cuidada por ti. En mi caso, el frutal que elegí en su día fue un naranjo. Nos acompaña desde hace más de 20 años en la terraza y la inunda, cada primavera, con el aroma del azahar. Salir de casa y aspirar su olor, dulce y fresco, es una delicia. Si puedes, no lo dudes, planta un naranjo.




Información general

A los naranjos les gusta el clima cálido. Es una especie subtropical y crece mejor si no hay grandes diferencias de temperatura entre el verano y el invierno, por eso en la región mediterránea se dan tan bien. Es un árbol que no resiste el frío, con temperaturas por debajo de 0ºC es muy probable que se hiele y muera, así que antes de comprar la planta debes asegurarte de que sea compatible con tu área de cultivo. Hay muchas variedades de naranjo, incluso árboles enanos que se pueden plantar en macetas, lo que permite mantenerlos al aire libre durante el verano y trasladar al interior durante el invierno. Así podrías tener un naranjo en cualquier parte, incluso en una terraza o balcón.

Consejos y sugerencias

El naranjo necesita mucho sol y temperaturas cálidas para producir flores y dar frutos. Elige un lugar muy soleado en el jardín y donde el  suelo drene bien. Mi jardín tiene un suelo bastante arcilloso, pero he conseguido mejorar su estructura a base de aportes de abonos orgánicos. El estiércol, de caballo o de oveja, son muy apropiados para abonar el naranjo porque, además de aportar nutrientes, mejoran el terreno.

Por lo que he podido observar con los años, el naranjo agradece riegos en profundidad. Tradicionalmente en los campos se hacía a manta, inundando el terreno una vez por semana. En la actualidad ya no se emplea este método y se usa riego por goteo, pero hay que dejar salir la cantidad de agua suficiente para que llegue a la profundidad de las raíces. Yo lo hago con la manguera, dejando salir un hilo fino de agua durante una media hora. Así cada siete u ocho días. Esto suponiendo que se trata de un naranjo ya establecido; durante el primer año es mejor regar menos y más a menudo, pues las raíces están todavía superficiales. En los meses fríos o lluviosos no será necesario regar tan a menudo. Yo en invierno lo riego pocas veces.

El naranjo admite abono orgánico y abono sintético, pero recomiendo emplear sólo el orgánico por las razones que os comente antes (nutre y mejora el suelo) y porque es más respetuoso con el medio ambiente. Siempre, a finales de invierno, incorporo un cubo de estiércol en su base. Recomiendan repetir la fertilización una vez al mes durante primavera y verano, pero yo no lo hago y mi arbolito está estupendo. Un buen aporte a principio de la temporada y quizás otro en otoño, no hace falta más.

En mi región las temperaturas no suelen bajar de los 0ºC y no hay problemas de heladas; pero si observas que en tu zona descienden hasta ese punto, protege las raíces extendiendo un acolchado en la base y la parte aérea con un plástico.

El naranjo tiene mucha facilidad en producir chupones, ramas que brotan del centro del árbol y sin ser productivas absorben muchos nutrientes. Se notan a simple vista: son vigorosas y muy rectas, crecen más largas que las demás y suelen tener pocas hojas y más distanciadas. Corta esas ramas en cuanto las detectes.



La cosecha de naranjas

Descubrir las pequeñas naranjas en el árbol hace mucha ilusión y cuando las recoges, comprendes que todo lo que has hecho por él valió la pena: regar, abonar, podar y esperar los seis meses (aprox.) que tardan las flores en convertirse en frutos maduros. La flor da paso a una diminuta bolita verde que crece y se va tornando amarilla y después naranja. Naranjas dulces y jugosas.



Poda del naranjo

La incidencia de la luz en las ramas del naranjo es indispensable para la floración y fructificación, por ello la poda es esencial. El naranjo se poda eliminando ramas del interior de la copa, dejándola hueca para que los rayos solares puedan alcanzar la mayor cantidad de ramas. La producción de naranjas suele concentrarse principalmente en el exterior de la copa, pero con este tipo de poda se consigue maximizar la producción en el interior.

Cuándo podar el naranjo

Imagino que el momento puede ser diferente según la zona, pero aquí los naranjos se podan generalmente entre enero y marzo. Depende también de la variedad, por supuesto. En casa recogemos las últimas naranjas por diciembre y hacemos la poda antes que el árbol comience a producir flores. En mi caso, principios de febrero como muy tarde. A finales de febrero ya se ven incipientes florecillas.

Azahar en formación

Herramientas

Para podar el naranjo, como cualquier otro árbol o planta en general, debes utilizar herramientas limpias y afiladas. Perder un árbol que tarda años en madurar por no haber pasado un simple paño empapado en alcohol debe ser muy triste.

Para despejar el centro de la copa se cortan las ramas que se cruzan de lado. Parece complicado pero yo lo hago así: imagina que la copa es una circunferencia y marca un centro virtual. Las ramas deben ir hacia fuera por su lado, sin cruzar el centro; las que lo hagan mal, las puedes cortar. Corta también ramas enfermas o quebradas. El corte debe hacerse en vertical y cerca del tronco.

A mi naranjo, además de la poda interior para que la luz del sol entre en la copa, también le doy forma. Es una variedad de cultivo (navel), pero está en el patio de casa y además de dar fruta también quiero que sea estéticamente bonito. Lo recorto por fuera para que esté redondo y no se haga excesivamente grande.

Enfermedades del naranjo

La mayoría de afecciones que sufren los naranjos vienen producidas por insectos: mosca blanca, araña roja, cochinilla y minador, principalmente. De éstas, yo he conocido dos en el mío: la cochinilla y el minador. Para la cochinilla utilizo el método manual, las elimino a mano y con un pincel empapado en alcohol. Si una rama está muy infestada, corto por lo sano. También elimino las hojas afectadas por el minador, ese antipático intruso que llegó por a finales del siglo pasado y, por fortuna, no lo hizo para quedarse.

Phyllocnistis citrella, nombre científico del minador de los cítricos, es un lepidóptero que protagonizó una de las plagas más graves que han sufrido los campos de cítricos en nuestra península. Fue por el año 1993 cuando se extendió por toda la cuenca mediterránea y con tal intensidad, que muchos agricultores temieron perder sus campos de cultivo. A pesar de lo mucho que se gastó en insecticidas y pesticidas, ningún producto podía evitar el avance de la plaga. Por fortuna, el ataque ha ido menguando con el tiempo, pero no por efecto de plaguicida alguno, sino gracias a los depredadores naturales de este lepidóptero.


Mi naranjo es, sin duda, uno de los beneficiados, y estos últimos años está más bonito y productivo que nunca. Por eso recomiendo a todo el que pueda que ponga un naranjo en su jardín: le reportará muchísimas alegrías.

10 comentarios

  1. Estupenda entrada Monica, los Naranjos en mi tierra no aguantan, pero en el litoral de Asturias los hay muy hermosos y con naranjas muy ricas, feliz fin de semana. Besin

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    1. Gracias, Lola. Pues a disfrutar de esas naranjas del litoral de tu tierra.
      Un beso.

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  2. Hola Monica estoy contigo, un naranjo es uno de los típicos arboles que no debería faltar en ningún jardín siempre y cuando la zona lo permita. Son árboles preciosos siempre verdes y ese aroma a azahar que desprenden precisamente en estas fechas. Son una maravilla.
    Un abrazo

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    1. Me alegra que coincidamos en la opinión. En tu tierra también funcionan bien. ¿verdad?
      Un abrazo!

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  3. ¡Me has convencido, Mónica, tengo que plantar un naranjo!
    La verdad es que tienes razón, es un árbol precioso con bonita floración y un fruto exquisito. En tu jardín se ve precioso.
    Un beso grande.

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    1. Me encantará ver crecer tu naranjo! No lo dudes, y ponlo en algún lugar junto al que te puedas sentar y oler sus flores.
      Un beso!

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  4. gracias, muy seria y didáctica la explicación

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    1. Muchas gracias, Alicia. Me alegra mucho tu opinión.
      Un abrazo.

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  5. En el norte siempre soñamos con tener un naranjo en el jardín, cosa harto imposible por la climatología, pero a veces nos conformamos con un limonero en maceta, como es mi caso, que arrastramos de un lugar a otro y al que prodigamos todo tipo de cuidados a cambio de un puñado de limones al año. !Cosas de jardineros!
    Saludos

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    1. Ay! Qué ricos los limones! Pues sí, Jose Antonio, así somos los jardineros y a veces el esfuerzo vale la pena. Espero que disfrutes mucho tu limonero. A mi me pasa con las hortensias, me llevan de cabeza, pero me emociona ver sus flores cada verano.
      Un saludo!

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