Primera temporada en el huerto


Con septiembre bastante adelantado y el otoño a la vuelta de la esquina, vamos a dedicar un artículo a repasar nuestro primer año de huerto.

De esta primera experiencia hay muchas cosas que hemos aprendido y dejarlas escritas en algún sitio para revisarlas cuando llegue, de nuevo, el momento. Una de las primeras y más importantes, es que hay que tener paciencia. Recuerdo cuando nos desesperábamos porque los calabacines solo daban flores masculinas, me pasé toda una tarde buscando cuál podría ser la razón, y a la mañana siguiente observé que acababan de aparecer un par de flores femeninas. Nos llevamos una alegría enorme y en cuanto las vimos abrirse corrimos a polinizarlas, ¡no fuera que no dieran fruto!


No, no hay que apurarse tanto. Si las plantas reciben buen riego y están nutridas, las flores terminan por llegar. Llegaron muchas después de aquellas primeras, y los insectos, que en mi jardín abundan, se encargaron de su fecundidad.


Lo que si debo decir en referencia a los calabacines es que las plantas resultaron mucho más grandes de lo que yo imaginaba y que tres, para mi bancal, resulta quizás demasiado. El próximo año solo pondré una, dos a lo sumo. Pero lo aconsejo, una planta de calabacines bien cuidada no debe faltar en un huerto urbano. Recién recogidos están deliciosos.


Los tomates son otra historia, pero el error de cantidad de plantas, el mismo. De las seis tomateras que planté sobraron, por lo menos, dos. Comenzaron muy bien, mientras eran plantas pequeñas crecían verdes y sanas. Llegó el momento de entutorarlos y fabricamos un armazón con cañas al estilo de las que vemos en las huertas cercanas. Cortamos los chupones y las enganchamos a la estructura. El fondo del huerto se llenó de hojas de tomates, verdes, tersas y con un aroma delicioso. Daba gloria verlo.


Seguimos al pie de la letra toda la literatura huertera que habíamos leído y todos los consejos que los expertos nos daban. Pero como suelo decir cuando me preguntáis a mi, cada jardín y cada huerto es un mundo, donde las circunstancias son distintas. Después de disfrutar muchas flores e incluso dos o tres tomates, la cosa comenzó a cambiar. Pienso que se juntaron el calor de julio y que el huerto esté en la terraza, faltó humedad, y para cuando me di cuenta ya era muy tarde. Conclusión: menos plantas y más agua el año que viene.


Los pimientos han sido mi gran decepción. He tenido muchas flores pero casi nada de fruto, solo uno o dos para muestra que son los de las fotografías. También es verdad que no les he prestado atención alguna. Creo que la cosa se empezó a torcer ya en el vivero, cuando me equivoqué de variedad y en lugar de pimientos italianos los cogí de padrón. No estoy segura de volverlos a plantar el próximo año y si lo hiciera, me fijaré bien para que sea otra variedad.


La mejor experiencia me la han dado los pepinos. Creo recordar que fueron tres plantas lo que puse y todas crecieron rápido, llenando todo el frente del bancal ¡Qué matas tan densas, qué hojas tan hermosas, qué flores tan bonitas y qué pepinos tan ricos! Estoy maravillada con ellos, tanto por cantidad, como por calidad. Me encantan los pepinos y estos no tienen nada que ver con los que me traigo del super. Con tres plantas he tenido para dar y regalar.


El resto del huerto lo llené con hortalizas de hoja y hierbas aromáticas: acelgas de colores, dos variedades de lechuga distintas, cebollino y albahaca. Quise poner perejil, que siempre viene bien, pero ha pasado el tiempo y todavía no lo he sembrado. Puede que aproveche el otoño para hacerlo.


Tanto las lechuga lollo rosso (una variedad de hojas rojas y rizadas), como la maravilla (de hojas verdes) crecieron bien. La lollo es menos resistente al sol que la maravilla. Le costó arrancar y hasta llegué a plantearme poner una malla para dar sombra, pero se solucionó con más agua y aguantó el tórrido sol de la terraza.


La acelgas no dieron ningún problema. Recogemos las hojas grandes del exterior y la planta sigue produciendo. Al igual que los pepinos, me parece increíble la cantidad de hojas que puedo sacar de las doce acelgas que planté. Puede que no plante tantas la próxima vez.


Pasaré por alto hablar de las cebollas y las zanahorias. Solo nombrar, de pasada, que las planté pero pronto quedaron ocultas bajo las hojas de las tomateras. Escondidas y olvidadas, poco más se supo de ellas. Solo que llegó el día en que ya no encontré cebollas, sino unos pequeños bultos oscuros perdidos entre la tierra. Las zanahorias sí pude sacarlas pero, por el tamaño, parecían zanahorias de juguete.

En cuanto a problemas con insectos, hongos y otros contratiempos, lo único que he notado ha sido algo de oídio en las hojas de los calabacines que conseguí controlar espolvoreando azufre. También salieron tomates con el culo negro, cosa que atribuyo a un riego mal ajustado. No ha habido ningúna plaga de insectos perjudiciales, ni pulgón, ni araña, nada. Tan solo esos escarabajos verdes que se llaman chinches y que no sé hasta que punto son dañinos con los tomates. Tendré que investigar.

Y hasta aquí mi repaso de mi primera temporada de verano como huertera. Lo cierto es que ha habido un poco de todo: aciertos, fracasos, olvidos, desesperos, etc. Pero sabiendo ya lo que se me da bien, la próxima ocasión me centraré más en corregir los errores. Ahora ya empiezo a pensar en la temporada de invierno, una gran desconocida para mi, pero que tengo muchas ganas de afrontar.

Y tu, ¿tienes huerto?¿qué cultivas en él?

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4 comentarios

  1. Hola Monica! En la huerta nunca se deja de aprender, cada año es diferente pero poco a poca ireis dominando las tecnicas de la agricultura. Yo llevo 20 años y todavia sigo aprendiendo.
    Un abrazo muy grande.

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  2. Muy bien por tu huerto. Los chinches, son malisimos para los tomates, le chupan la sabia y los secan. Si ves uno, fuera con él. Saludos.

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  3. Hola Mónica
    Me alegro que te hayas decidido a poner un huerto. Es una delicia comer verduras cultivadas por ti misma.
    Para mi el huerto es una maravilla, se disfruta muchísimo, aunque también da mucho trabajo.
    Un abrazo.

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  4. Querida Monica veo que tu huerto te esta dando una estupenda y rica cosecha, una alegría leerte de nuevo. Un besin muy muy grande y feliz semana.

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