Long Barn garden, el hermano pequeño de Sissinghurst

Bordura de herbáceas en Long Barn, Vita Sackville-West

Si eres seguidor del blog es probable que ya conozcas mi admiración por Vita Sackville-West, la escritora/jardinera que hace un siglo creó los jardines de Sissinghurst Castle, uno de los parques más famosos de todo Reino Unido. Hemos dedicado más de una entrada a ella, sus amistades y su vida junto al diplomático Harold Nicolson, con quien además de compartir la pasión por la escritura y la vida intelectual, compartía el gusto por la jardinería. Pero Sissinghurst no fue la primera obra de Vita y Harold en común, pocos meses después de su boda se instalaron en Long Barn donde diseñaron un bello jardín al que dedicaron sus primeros 15 años de vida en común.

Long Barn: Hogar de Vita Sackville-West y Harold Nicolson

Long Barn es una antigua granja inglesa cuyos orígenes se remontan al siglo XIV. Por entonces la construcción tenía más de granero que de vivienda pero sucesivas ampliaciones durante los siglos XV y XVI hicieron de ella lo que en algún tiempo debió ser una próspera propiedad campestre. Cuando los Nicolson pusieron su vista en ella estaba en un estado deplorable, abandonada y casi en ruinas. Vita y Harold, eran una pareja emprendedora y acaudalada que no dudaron en invertir esfuerzos y dinero para convertir aquel viejo almacén de grano en una lujosa residencia rural. Para tal desafío contaron con uno de los arquitectos más prestigiosos de la época: Sir Edwin Landseer Lutyens.

Muro de contención en el jardín de Long Barn

Long Barn está situado en al sureste de la aldea de Sevenoaks Weald, a unos 58 Km de Londres, en una colina con un pronunciado desnivel. La primera tarea que la pareja afrontó fue allanar el terreno formando amplias terrazas separadas por rocallas y comunicadas por escaleras de piedra. Entre los distintos niveles diseñaron distintos tipos de jardines: praderas de césped, borduras de boj, parterres de nudos, caminos bordeados por hierbas, etc. 

Rocalla en el jardín de Long Barn

Dicen que este lugar fue campo de experimentación y aprendizaje para los Nicolson, aunque yo diría que especialmente para Vita, donde adquirieron las destreza que les permitió hacer en Sissinghurst el atractivo y afamado jardín considerado por muchos un exponente de la jardinería inglesa. Los actuales propietarios de Long Barn mantienen la propiedad según el estilo que Vita le dio en su día, aunque el lugar que por entonces ocupaba el campo de tenis, crece, en la actualidad, una rosaleda.

Bancal elevado, Long Barn. Vita Sackville-West
Long Barn. Vita Sackville-West
 Long Barn. Vita Sackville-West
Camino y bordura.  Long Barn. Vita Sackville-West
Flores. Long Barn. Vita Sackville-West
Long Barn
Long Barn
Long Barn
Long Barn

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6 comentarios

  1. Hola Monica, me encanta, es como me gusta lleno de color. Muchas gracias y muchos besos.

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  2. No conozco este jardín pero si Sissinghurst. Los grandes jardines ingleses son una maravilla, sin duda, pero necesitan una tropa de jardineros permanente para mantener los arriates siempre llenos de flores. Para los jardineros de pie debemos hacernos a la idea de que nuestros jardines nunca lucirán igual por mucho que nos esforzemos, así que hay que mirarlos con cierto recelo.
    Saludos

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    1. Son jardines de familias con grandes fortunas (como este, que rara vez abre al público) o jardines que se mantienen como negocios gestionados por esas fundaciones británicas que dicen no tener ánimo de lucro pero suelen estar en manos de los más acaudalados :-) Luego están los jardines delanteros o los traseros que cuidan los ciudadanos de a pie y con los que yo me identifico más. Pero siempre es un placer admirar estos grandes parques.
      Un abrazo

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  3. No hay foto que no me guste, una verdadera maravilla... desde luego como bien dices se nota el poderío economico de muchos de los propietarios/creadores de muchos de estos espacios... lo que no le resta belleza...

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    1. Podríamos cantar la cancioncilla "si yo fuera rico..., lalala" Con gusto y sensibilidad no es difícil crear belleza, si encima te sobran los billetes..., pues!
      Un abrazo

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