El jardín mediterráneo ecoeficiente


En el litoral mediterráneo y algunas zonas del interior de España disfrutamos de un clima templado, con inviernos suaves y lluviosos, veranos calurosos y secos, y primaveras y otoños muy variables, tanto en temperatura como en precipitaciones. La lluvia no es muy abundante, prácticamente nula en estío, pero esto no impide que el jardín mediterráneo sea bello, rebosante de armonía y, sobre todo, respetuoso con el medio ambiente.


Sin dármelas de experta, pues mis conocimientos de jardinería provienen solo de la observación y la práctica, diría que para conocer el jardín típico mediterráneo solo hay que recordar cómo eran los espacios exteriores en nuestras casas en tiempos de nuestros abuelos, antes de que nos invadiera la moda de plantar grandes e insostenibles praderas de césped. Si evocamos el jardín mediterráneo de antaño no tiene sentido imaginar extensiones verdes de hierba que aquí solo crecen a base de sobredosis hídrica y requieren un esfuerzo desmesurado para mantenerlo.

El jardín mediterráneo se adapta a nuestra climatología y en su diseño se potencia la creación de espacios sombreados junto a estanques y albercas para aliviar el riguroso calor veraniego. En las zonas expuestas, donde el sol hace de las suyas, se emplean especies autóctonas o perfectamente adaptadas a la baja pluviosidad reduciendo el riego y mantenimiento al mínimo.


Aunque hablemos de un jardín de secano, no se trata de un jardín de clima desértico como los que encontramos en algunas zonas de Canarias y Almería, llenos de cáctus y suculentas. Las suculentas se adaptan bien a nuestro clima, sí, pero tenemos un gran espectro de posibilidades para elegir.

En el diseño de un jardín mediterráneo hay varios puntos de interés, son elementos tradicionales de la jardinería de estas regiones que nos ayudarán a enfatizar su carácter, tanto desde el punto de vista estético como en términos de ecología y sostenibilidad.

Crear zonas de sombras con las plantas


Arboles de copas densas como olivos, pinos o laureles y pérgolas sobre las que guiar plantas trepadoras o emparrados sencillos sobre los que enredar vides. El emparrado con vid de uva es muy característico de la región valenciana, así como los jazmines o la madreselva, yo los recuerdo desde mi niñez a la puerta de las barracas de la huerta y también sobre los cenadores de las casas de campo.

Frutales




Los cítricos crecen muy bien en clima mediterráneo donde hay extensos campos de cultivos. El aroma del azahar aporta notas aromáticas y frescas al jardín en primavera, en invierno son los frutos los que decoran y alegran el paisaje con sus vibrantes colores naranjas y amarillos. También los granados, nísperos e higueras encajan bien con el estilo.

Plantas aromáticas




Las plantas aromáticas son típicas del monte mediterráneo y su utilización en el jardín es una opción segura: lavanda, romero, santolina, tomillo, etc. La salvia es, sin duda, mi preferida, con una larga tradición de uso culinario y medicinal que desde hace tiempo se utiliza también como ornamental en los jardines. Tal ha sido su auge como planta decorativa que cada vez existen más variedades nuevas producto de hibridaciones realizadas por el hombre.

Paredes encaladas



El blanco es el color por excelencia mediterráneo: las fachadas de las casas de piedra, los muros de separación, las paredes de los patios, etc. El blanco refleja la radiación solar y evitar que los muros absorban energía calorífica, obteniendo interiores más frescos en las casas. Tradicionalmente encaladas porque la cal tiene propiedades antisépticas a la vez que permite la transpiración de los muros evitando humedades indeseadas.

La cal es además un producto natural que exige muy poco procesado para su utilización, por lo que es más ecológica que las pinturas acrílicas o plásticas. Su única desventaja es la necesidad de un mantenimiento periódico.

Color



Las notas de color las aportan los materiales, sobre todo las cerámicas de macetas, pavimentos, azulejos y tejas. También las flores de plantas típicamente nuestras o adaptadas a nuestro climas, que hay muchas: geranios y gitanillas, tagetes, verbenas, genistas, teucrios, buganvillas, etc. La lista es enorme y merece dedicarle un artículo en exclusiva, en la lista de plantas de mi jardín encontraréis muchas de ellas.

Pero si hay algo que los años me ha enseñado es la planificación del jardín mediterráneo debe seguir ciertos criterios de sostenibilidad, sobre todo en lo referente al consumo de agua. Mantener plantas con excesivo requerimiento de agua es una lucha constante contra el clima, supone un sobre esfuerzo al jardinero y no siempre redunda en la belleza del jardín. La excesiva humedad que conlleva mantener un césped en un clima tan cálido provoca un sobrecrecimiento de las plantas..., ¡una acaba harta de cortar la hierba que no para de crecer! Y qué decir de la proliferación de hongos que produce la mezcla de calor y humedad.


Xerojardinería



Los conceptos de Xerojardinería y Xerojardín que aparecieron en la dećada de los años 80 en Estados Unidos se basan, precisamente, en las pautas tradicionales del jardín mediterráneo. La idea principal de esta corriente es hacer un uso racional del agua de riego, diseñando el jardín según criterios de consumo eficiente evitando el despilfarro. Un diseño basado en estos criterios puede llegar a consumir una cuarta parte de lo que gasta un jardín convencional, con un resultado más ecológico y sostenible.


La belleza del jardín mediterráneo



Dicen que para gusto los colores, y yo añadiría que también los jardines. He escuchado muchas opiniones y comparaciones entre la jardinería inglesa y la jardinería mediterránea, unos alaban la frescura de uno, a otros les gusta la calidez del otro. Lo cierto es que en cada uno encontrar cosas que al otro le faltan, pero ambos rebosarán belleza si están bien planificados. Lo que es un sinsentido es pretender hacer un jardín en contra de lo que permite el clima, porque ello conlleva un gasto de recursos demasiado valiosos que no debemos derrochar a la ligera.


Mi propio jardín es un jardín mediterráneo en el que cada día refuerzo las condiciones de sostenibilidad y ecología. En el cuerpo del artículo os he dejado enlaces que hacen referencia a las plantas que utilizo y a mis propios trabajos. 

Imágenes: contemporanium

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8 comentarios

  1. Lo que yo te decía, no hay nada como que un jardín sea sostenible y para ello hay que adecuarlo a las plantas que se adaptan al clima en donde está ubicado. El jardín mediterráneo es bellísimo y en él se pueden tener muchas más plantas de las que pensamos ¡tu lista es perfecta!
    Mi jardín, ya sabes, es un xerojardín y estoy encantada con él!
    Muchos besos.

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    1. Gracias Montse, sé que tu jardín es sostenible y es una de las características que más me gustan de él. Me fascinan tus fotos, la cantidad de flores y los colores bellísimos que nos regalas en tus post.
      Un beso muy fuerte!

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  2. Una entrada excel·lent. Opine com tu, que cal potenciar el jardí sostenible mediterrani, amb plantes autòctones i exòtiques però adaptades a les nostres condicions climàtiques. Gràcies

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    1. Gracias a ti, M.Casanova. Hay mucha admiración por el jardín húmedo y es normal, es exhuberante, fresco y lleno de color. Yo en mis principios me obstinaba en convertir mi jardín en un jardín del norte o en un jardín inglés, la experiencia hace maestros y ahora sé que un jardín mediterráneo también puede ser exhuberante y lleno de color. Como tu bien dices la clave está en conocer nuestro clima, nuestro suelo y las plantas que se adaptan a él.
      Un abrazo.

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  3. Que maravilla, es espectacular Monica. Las fotos son preciosas. Beso enorme.

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    1. Gracias, Lola. Sí, las fotos son preciosas.
      Un beso.

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  4. Precioso reportaje, al igual que las fotos. Los jardines mediterráneos tienen un encanto especial.

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