Piscinas pequeñas y bonitas

28 octubre 2016

Por el hemisferio norte vamos camino del invierno, aunque es otoño todavía y el frío parece que todavía queda lejos. Los que estáis en el sur disfrutáis la primavera, os imagino pletóricos viendo como aparecen las flores en vuestros jardines, patios y macetas. Me dais un poco de envidia, pero todavía no mucha :-) Cuando llegue el invierno cerrado y aquí haga frío, entonces sí, sobre todo porque volverá el ansia de ver flores en el jardín, la necesidad de quitarnos las mangas largas y volver a notar la caricia del sol sobre nuestra piel.

Patios bonitos y acogedores

27 octubre 2016


Remodelar conservando lo antiguo está de moda. Aprovechar lo que sirve no solo nos permite ahorrar dinero sino que nos beneficiamos del encanto de lo añejo, de su calidad y carácter. En las casas antiguas se utilizaban muchos más materiales naturales que en las de ahora, y la pátina del paso del tiempo les da un aspecto romántico y confortable. Yo diría que esta nueva tendencia que tantos arquitectos y diseñadores aplican en el interior de las viviendas, es todavía más efectiva cuando se  trata de un espacio exterior. Un patio, una terraza o un sencillo corral, puede convertirse en un lugar elegante y práctico si sabemos conjugar lo antiguo con lo nuevo.

El estilo Shabby-Chic consiste en renovar aprovechando la belleza de lo antiguo para conseguir espacios románticos y acogedores

Chatsworth House, de los 50 a la actualidad

26 octubre 2016


Tras la Segunda Guerra Mundial Inglaterra estaba económicamente destruida, para su reconstrucción tuvo que introducir fuertes tasas económicas que afectaron a las grandes casas sobremanera, con un impuesto de sucesiones del 80% sobre el valor de la propiedad. Llegaban tiempos duros para Chatsworth pero era tal el patrimonio que atesoraba la familia Cavendish, que fueron capaces se sobrellevarlos y recuperar el aspecto glorioso que conserva hoy

Jardín Arqueológico de Valencia

25 octubre 2016


Si vienes a visitar Valencia y quieres conocer sus jardines, tienes muchos lugares para recorrer. Ya te he hablado de algunos de ellos en el blog, entre ellos el jardín de viejo cauce del río Turia o el jardín histórico de Monforte. Hoy te presento un nuevo espacio verde de mi ciudad, un rincón lleno de historia cuyos orígenes se remontan a la Edad Media, cuando albergaba un hospital, y actualmente es una biblioteca pública rodeada de preciosas zonas verdes repletas de tesoros arquitectónicos que la historia ha ido dejando en sus terrenos.


Según cuenta la historia, el padre fray Joan Gilabert Jofré se dirigía a la Catedral de Valencia para dar el sermón del primer domingo de cuaresma de 1409 cuando se encontró a unos niños que apedreaban a un pobre loco. El padre medió en defensa del demente y al llegar a la Catedral realizó un sermón en favor de los locos que vagaban por la ciudad sin asistencia alguna. El mensaje caló en un comerciante de nombre Lorenzo Salom y otros diez burgueses que ofrecieron su apoyo para fundar un hospital que atendiera a este tipo de enfermos. Este hospital humilde que se sustentaba gracias a la financiación de sus fundadores y las limosnas que se recogían fue ampliándose en los siglos venideros para acoger otras especialidades, llegándose a consolidar en el siglo XIX como un gran complejo hospitalario que disponía de enfermería, farmacia, huerta, patios, jardines, cementerio y salas de enseñanza que fueron origen de la Facultad de Medicina.

Pintura de Sorolla que representa al padre Jofré mediando por un enfermo mental

Tanto el Hospital General como la facultad se emplazaron en nuevos edificios de mayor tamaño a mediados del siglo XX y los antiguos cayeron en desuso. A principios de los años 60 los intereses urbanísticos entraron en acción y los edificios comenzaron a ser derribados en contra de la opinión popular. La oposición ciudadana consiguió detener la demolición en 1963 y lo que quedó en pie fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional.

En 1979 se rehabilitó la antigua enfermería para acoger la Biblioteca Pública de Valencia a la vez que se comenzaron los trabajos para convertir los solares en un gran parque público. A pesar de ser de trazado moderno, este jardín tiene un marcado carácter histórico ya forma parte sustancial de las memorias de la ciudad y sus dominios alberga importantes tesoros arqueológicos valencianos.


La entrada principal al jardín es la triple puerta de la antigua Facultad de Medicina y en ella están representadas figuras que nos trasladan a los orígenes de la ciencia médica: Andrés Piquer, Crisóstomo Martinez, Hipócrates y Abens Chol Chol. El camino al que se accede desde ella nos conduce al edificio en cruz de la antigua enfermería, erigido en el siglo XVI.

La zona arqueológica reúne los elementos arqueológicos que aparecieron dispersos por el solar: capiteles, fustes y basas, columnas que permanecían en pie, etc. También alberga restos de otros momentos históricos de la ciudad. Este sector del jardín es un verdadero museo arqueológico al aire libre que yo encuentro muy interesante e instructivo.


En la zona ajardinada destacan los enormes ficus centenarios que existían en el solar antes de comenzar las tareas. Se plantaron numerosos árboles mediterráneos (pinos, sauces, olivos, cipreses, frutales) y arbustos ornamentales. Los senderos y plazas están cubiertos de piedra irregular, constituyendo un pavimento permeable pero cómodo para pasear.


El parque, proyectado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, fue galardonado con el premio The Plan Award 2015 en la categoría de Espacio Público, destacando entre más de 500 proyectos de todo el mundo que concurrían a este premio en las distintas categorías. Para la ciudad es casi un oasis en pleno centro urbano y digo casi porque, a pesar de lo conseguido en cuanto a vegetación y zonas de esparcimiento, tiene el inconveniente de estar junto a una de las grandes vías de tráfico rodado de la ciudad y, sin muros que lo protejan, el ruido se oye bastante. Aún así, es un jardín excepcional y de los más interesantes de la ciudad.

La fiesta de las flores en Castelluccio

24 octubre 2016


Castelluccio di Norcia en un pequeño pueblo italiano situado en el Parque Natural Monte Sibillini, sobre una una colina a 1450 metros de altura. Cada año, la meseta que se extiende a sus pies ofrece un espectáculo tan mágico como natural transformándose en una inmensa alfombra de colores. Es a principios de verano cuando se puede contemplar este fabuloso mosaico de flores en su máximo esplendor, 15 kilómetros cuadrados de flores que entre finales de mayo y principios de julio ofrecen esta alfombra natural de flores silvestres.

Nelumbo nucifera, la flor de loto de Serre de la Madone

21 octubre 2016

Flor de loto sagrado

Nunca antes, hasta que visité Serre de la Madone, había visto una planta de loto y aunque en esas fechas ya no tenían flores, me dejó impresionada su porte y belleza. Jamás me imaginé que un nenúfar pudiera tener una altura semejante y hojas tan grandes como una pamela. ¿Y esas extrañas cápsulas en el extremo de los tallos? Sin duda eran los frutos de la flor, de una flor absolutamente desconocida para mi hasta entonces.

Un jardín lleno de aromas: las 10 plantas más fragantes de mi jardín

20 octubre 2016


El jardín proporciona experiencias para todos los sentidos: la visión de sus flores en primavera, la frescura de la vegetación durante el verano, el cambio de tonalidades cuando llega el otoño o la percepción de las ramas desnudas durante el invierno. Estas son algunas pero podríamos escribir una larga listas de sensaciones que proporcionan las plantas. De entre todas ellas hay una que personalmente me fascina y probablemente sea mi favorita: el aroma, tanto de las flores como de las hojas. El roce al pasar junto a una planta puede transformarse en un instante de aromático placer.

No todas las plantas ni todas las flores tienen fragancia, pero si buscas plantas por su olor, hoy te dejo la lista de las que mejor huelen en mi jardín. 

Cuidados de las plantas suculentas y cactus en el jardín doméstico

19 octubre 2016


Las suculentas y los cactus (éstos también son plantas suculentas) son perfectos para jardines de bajo riego, en realidad son las plantas que menos riego necesitan puesto que son capaces de almacenar agua en sus hojas y así resistir largos periodos de sequía. Se utilizan en xerojardinería y hay auténticos edenes creados con solo este tipo de plantas, aunque también es posible combinarlas con otro tipo de plantas de bajo riego. Yo intercalo suculentas en las zonas más complicadas de regar del jardín, solucionan un problema y me encanta el resultado.

La vida en Chatsworth House durante la primera mitad del siglo XX

18 octubre 2016

Vistas del parque de Chtasworth desde la casa

La primera mitad del siglo XX viene marcada por dos hitos desastrosos para toda la humanidad: las guerras mundiales. La envergadura de una propiedad como Chatsworth, sus inmensos recursos económicos y su situación geográfica la convierten en lugar de refugio. Sus lujosas instalaciones se reconvirtieron en improvisados albergues, colegios y hospitales. Las obras de arte se llevaron a buen recaudo fuera de Londres y los hombres, tanto los de la familia Cavendish como los humildes sirvientes y granjeros de la propiedad, tuvieron que luchar en el frente. Son tiempos de penurias y dramas que provocaron la caída de muchas grandes casas, pero que no pudieron con Chatsworth House. Tampoco los periodos entre guerras fueron tiempos felices.

Ni las guerras ni los acontecimientos familiares permitieron que la primera mitad del siglo XX Chatsworh House brillara como antaño


Convalecientes de la Primera Guerra Mundial en Chatsworth
Campamento de maniobras de la Primera Guerra Mundial en Chatsworth

Inglaterra 1923, Fred Astaire y su hermana Adele son una famosa pareja de baile que llega desde Broadway para actuar en los escenarios londinenses alcanzando pronto el estrellato que ya gozaban en su país. Por entonces ella era la más famosa de los dos, tenía una personalidad seductora que conquistó al público londinense en general y cautivó, en particular, a Charles Cavendish, segundo hijo del noveno duque de Devonshire, quien la invitó a conocer a sus padres en Chatsworth. Dos años más tarde la pareja contraía matrimonio en la capilla de la casa

Boda de Adele Astaire y Billy Cavendish

Por entonces no era algo usual que un aristócrata se casara con una actriz y la noticia supuso un bombazo social. La prensa narraba su noviazgo como un romance de cuento de hadas y la familia mantuvo en secreto la fecha de la boda hasta la noche anterior, en que fue comunicada al servicio. Ya por entonces los fotógrafos se apostaban delante de la casa para cazar la foto del millón, como los paparazzi actuales.

Adele Astaire ayudando en el campo de Chatsworth

El matrimonio duró 12 años, hasta que Charlie murió a los 38 tras una dura batalla contra el alcoholismo. De los tres hijos de la pareja, ninguno había vivido más de unas horas. Adele regresó a Estados Unidos, pero para entonces ya se fraguaba otro drama en la familia, esta vez entraba una Kennedy en escena.

A finales de la década de 1930 la sombra de la guerra comenzaba a posarse sobre Europa, pero la aristocracia inglesa se sentía segura con su fortuna y poder. En 1938, Billy Cavendish cumplió los 21 y como heredo del título y la gran propiedad de Devonshire, era el soltero más deseado del país. Ese mismo año llegó a la costa de Inglaterra una familia peculiar, los Kennedy.

Los británicos no habían visto antes muchas familias como los Kennedy. Eran uno grupo de nueve niños descarados, divertidos, irreverentes, con una madre atractiva y un notable banquero como padre a quien habían nombrado embajador en Londres.

Kathleen, su hija de 18 años, apodada Kick, era simpática, rebelde y brillante, tuvo un éxito inmediato en los altos círculos sociales. En grandes casas de campo como Chatsworth, donde los aristócratas mantenían el rígido protocolo del pasado, la llegada de alguien como Kick supuso un soplo de aire fresco.

No tardó en llamar la atención de Billy Cavendish, el hijo mayor de los duques. El heredero la presentó a sus padres en la casa familiar, pero la relación no resultaba conveniente. Billy era un lord inglés protestante y Kick una estadounidense de ascendencia irlandesa católica, religiones que no cuadraban con los intereses de sus respectivas familias.

Kathleen Keneddy y el heredero Cavendish

En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y los Kennedy regresaron a Estados Unidos. Un año antes de finalizar la guerra, Kick regresó para casarse con Billy. La ceremonia de celebró en mayo de 1944. Un mes más tarde él partió a luchar con el ejército de su país en Bélgica donde el 9 de septiembre fue alcanzado por un disparo y murió. 

A pesar de la pérdida de su marido, Kathleen decidió establecer su hogar en Inglaterra consiguiendo encauzar de nuevo su vida tras tres años de duelo. En 1948 Kick subió a un avión rumbo al sur de Francia, el aeroplano atravesó una enorme tormenta y se estrelló contra una montaña provocando la muerte de todos los ocupantes. Ahora ella descansa en paz en el cementerio de la iglesia de Chatsworth.


El padre de Billy, décimo duque de Devonshire, nunca se recuperó de la pérdida de su hijo y tras la guerra no quiso regresar a Chatsworth. La antigua casa señorial, que había prestado servicio social durante la contienda, cerró sus puertas en un estado de considerable deterioro.

Niñas patinando en el estanque de Chatsworth, Segunda Guerra Mundial
Salón de Estado acondicionado como dormitorio durante la Segunda Guerra Mundial
Salón de Estado en la actualidad

Chatsworth House se reabrió cuando Andrew Cavendish, padre del duque actual heredó el título y la propiedad. Eran los años 50 y el gobierno inglés de posguerra impuso fuertes tasas que golpearon a la aristocracia. Cientos de casas de campo se fueron al traste entre 1945 y 1960. Chatsworth, en cambio, resurgiría de sus cenizas y recuperaría el aspecto glorioso que conserva hoy. ¿Cómo? Os lo contaré en la siguiente entrada y os hablaré también de una nueva etapa de cambios en los jardines.

Imágenes: derbyshirelife

En Instagram: un estudio botánico de las plantas

14 octubre 2016


Los antiguos botánicos contrataban a ilustradores (si ellos no eran buenos dibujantes) para dibujar con todo lujo de detalles cada parte de la planta que querían estudiar. Así, en los dibujos, describían y anotaban información sobre las nuevas especies que descubrían en sus expediciones. Las antiguas láminas de botánica eran verdaderas obras de arte, dibujos realizados a mano con plumillas y coloreadas con acuarelas, imágenes perfectas de las plantas representadas. Muchas de ellas han llegado a nuestros días y son verdaderos tesoros guardados con mimo en los archivos de jardines botánicos y bibliotecas.

Sus composiciones botánicas, con mucho arte, son la base del diseño floral en decoración y moda

10 Ideas para decorar con calabazas


El otoño es, entre muchas otras cosas, tiempo de calabazas. A mi me encantan las calabazas, me gustan de la manera más sencilla de preparar: asadas al horno. Son dulces, aromáticas y están deliciosas. Tiempo atrás os conté como la preparo y podéis verlo accediendo aquí. Es mi receta de calabazas asadas que de receta tiene poco, solo hay que abrirla y meterla al horno.

Una calabaza y un poco de creatividad es lo que necesitas para hacer un adorno decorativo y divertido muy acorde con la estación

Chatsworth House: del siglo XIX a las guerras mundiales


Hoy seguimos navegando por las memorias de Chatsworth House, una propiedad con una historia tan intensa como la belleza de su entorno. En este capítulo no hay referencias a sus jardines, pero las fotografías ilustran el marco en el que acaecían los acontecimientos. El final del siglo XIX está marcado por fuertes cambios sociales tras la Revolución Industrial y, aunque la aristocracia intenta mantenerse imperturbable, los circunstancias zarandean su posición. La política y la buena vida ocupan todo su tiempo y Chatsworth se convierte en un instrumento para afianzar su categoría social.

Chatsworth se convierte durante el siglo XIX el centro neurálgico de reuniones sociales con transfondo político 



Durante la segunda mitad de siglo XIX no hubo cambios sustanciales en Chatsworth, al menos no en los jardines. Sus propietarios disfrutaban de todo el placer y entretenimiento que proporcionaba la finca atrayendo a ella a la élite social más poderosa, con la que el duque se codeaba en el Parlamento. Se organizaban cacerías, banquetes, bailes y todo tipo de excesos que pudieran agradar a los lores, el Primer Ministro e incluso al Rey. Para orquestar tanto entretenimiento, la casa contaba con 70 criados.

En 1892 llegó a Chatsworth una duquesa poco convencional. Spencer Cavendish, octavo duque de Devonshire, se casaba con Louisa von Alten, viuda del duque de Manchester. Ella tenía por entonces 60 años de edad, había sido amante del duque durante los últimos 30 y se la conocía como la doble duquesa. Con 70 criados a su servicio en una mansión como Chatsworth se convirtió en la reina del entretenimiento

La doble duquesa tenía una amistad cercana con el Príncipe de Gales, el futuro rey Eduardo VII. El príncipe adoraba las fiestas, especialmente las de Chatsworth, y las representaciones que la duquesa organizaba en el teatro de la mansión para sus distinguidos huéspedes. El príncipe también era muy aficionado a la caza y durante la temporada de invierno la doble duquesa estaba encantada de alojarlo durante las cacerías, otro de los grandes atractivos que ofrecía la propiedad.


En uno de los inventarios de Chatsworth se puede leer un registro donde aparece su majestad el Rey Eduardo VII junto al Duque de Devonshire y otros caballeros en una cacería. El primer día de salida regresaron con 256 faisanes y volvieron con 859 el día siguiente, 1106 faisanes en solo dos días. Tras los excesos de un día de caza los entretenimientos se prolongaban por la noche con cenas en las que los caballeros tenían la oportunidad de discutir de política y disfrutar de un concierto en los salones de la casa.


A la duquesa le gustaba hacer ostentación de su fortuna y estatus social, la mesa del comedor era un escaparate de opulencia con todo minuciosamente dispuesto para causar sensación. Cubierta de plata desde un extremo hasta el otro dejaba absortos a los comensales en cuanto entraban en la sala. Cada cena era un banquete, con vino a raudales y entretenimiento nocturno.


Consuelo Yznaga, nuera de la duquesa, fue la primera de una lista de mujeres luchadoras que sacudieron la aristocracia de Chatsworth. Tenía la mezcla exótica y extravagante de un padre cubano y una madre de Nueva Inglaterra, le gustaba tocar el banjo y fumar cigarros. Con 18 años se las apañó para casarse con un lord inglés.

Aunque la propiedad de Chatsworth disfrutaba de buena salud económica, eran tiempos de cambio. Los ingresos por las tierras caían y muchas haciendas luchaban por subsistir. Los terratenientes miraban a América para casarse con ricas herederas y cazar una fortuna. Una propuesta atractiva en ambos sentidos: un duque con un título de prestigio y una buena propiedad, y una rica heredera con mucho dinero.


Cuando Consuelo Iznaga se casó con el hijo de la doble duquesa, en 1876, fue una de las primeras bodas entre una heredera americana y un aristocrático británico. Pero las cosas se torcieron pronto y en un año, el marido de Consuelo la había abandonado. La duquesa se posicionó al lado de su nuera y se aseguró de que la aceptaran el los más altos círculos aristocráticos.

Las dos continuaron dando fiestas en Chatsworth durante la primera década del siglo XX, hasta que el estallido de la Primera Guerra Mundial provocó el final drástico de los excesos en Chatsworth. 


Después de la guerra, las fortunas aristocráticas habían disminuido considerablemente. Los duques de Devonshire consiguieron aguantar la tormenta y Chatsworth sobrevivió sin perder ni un ápice de esplendor.


Durante la primera mitad del siglo XX una serie de tragedias se ciernen sobre Chatsworth House, pero eso os lo cuento en la próxima entrada.

Historia del jardín de Chatsworth House: Joseph Paxton y el sexto duque de Cavendish

13 octubre 2016

Chatsworth House y la Fuente del Emperador

William Cavendish, heredó en 1811 el título de duque de Devonshire y con ello la propiedad de Chatsworth. Era el sexto duque y quizás por su infeliz experiencia familiar nunca se casó, pasando a la historia con el apelativo de "el duque soltero". Era el aristócrata más deseado del país, las tierras que poseía generaban cuantiosas ganancias, además de los beneficios que obtuvo por su colaboración en la expansión del Imperio Británico. Cuando con 21 años heredó la hacienda, era inmensamente rico

Orígenes y curiosidades de Chatsworth House, la próxima sede del nuevo festival floral de la RHS

12 octubre 2016

Lupinos y digitalis en el jardín de Chatsworth

Si hay algo que me gusta tanto como los jardines es conocer la historia de quienes los crearon: sus inquietudes, su proceder, cómo era la vida en tiempos lejanos; sobre todo cuando se trata de lugares tan apasionantes como Chatsworth House, esta preciosa hacienda inglesa que tantas veces he contemplado en el cine o la televisión. Puede que algún día visite estos jardines o puede que no, pero he visto tantos documentales sobre ellos que parece que ya hubiera estado allí. 

Hoy quiero compartir parte de su historia contigo, haré una introducción a lo que Chatsworth es hoy en día y después nos iremos a sus orígenes para centrarnos en la vida de Georgiana Cavendish, la cuarta duquesa de Devonshire y su triste vida en este paraíso terrenal. 

Chatsworth House en la actualidad


Chatsworth es el hogar de Peregrine Cavendish, el duodécimo Duque de Devonshire, descendiente de una larga dinastía aristócrata inglesa. Los Cavendish poseen esta propiedad desde hace cinco siglos, es solo una de las cuatro grandes propiedades de la familia pero, sin duda, la más lujosa. La mansión cuenta con una superficie similar a la de un campo de fútbol, más de 800 metros de pasillos, 300 habitaciones, 17 escaleras y 350 puertas. En el exterior 40 hectáreas de campo fértil y provechoso cuyas rentas han sido a lo largo de los siglos el principal sustento de la propiedad.

A lo largo de su historia, Chatsworth ha vivido épocas de gloria y momentos de declive de los que ha podido resurgir manteniendo una belleza e importancia histórica. En la actualidad se sustenta gracias a un organismo creado por los actuales duques que gestiona su conservación pagando un alquiler anual a los propietarios a cambio de los derechos de explotación. La familia Cavendish reside en una parte de la casa y el resto de la propiedad está abierta al público para visitar el interior, los jardines o celebrar eventos en sus salones. También acoge ferias, conciertos, exposiciones y ofrece localizaciones para documentales, series de tv o películas. Un modelo de negocio moderno, bien diferente del que tuvo en sus orígenes. 

Durante la próxima primavera, Chastworth acogerá un nuevo festival de floral organizado por la Royal Horticulture Society, el RHS Chatsworth Flower Show, que bajo el lema "diseño revolucionario" rinde homenaje al genio creativo tanto de los jardineros y paisajistas del pasado como de los que en la actualidad realizan esta labor. 

Paisaje diseñado por Capability Brown

Los primeros duques de Devonshire y su legado en Chatsworth


El Duque de Devonshire obstenta el título de mayor grado entre la nobleza inglesa, una jerarquía social que en algún tiempo era la que regía el país. Su poder se basaba en las tierras que poseían, de su explotación y de los granjeros o siervos afincados en ellas. Títulos y tierras con los que la monarquía recompensaba su apoyo cuando lo necesitaba.

La familia Cavendish se estableció en Chatsworth durante el siglo XVI, por entonces solo ostentaban el título de condes de Devonshire. Tres generaciones más tarde y gracias al apoyo prestado al rey William III en  1694, se les concedió el título de duques. Un ascenso que les llevaba a una posición social privilegiada, la más alta entre la aristocracia y la más cercana a la monarquía. Eran parte de una élite poderosa de la que dependía la vida de muchas personas.

La planta actual de Chatsworth es la síntesis de varios diseños y sucesivas ampliaciones, el primer duque construyó el módulo principal, de planta cuadrada y arquitectura palaciega. Destacan los marcos de las ventanas recubiertos con pan de oro, una expresión de opulencia con una aplicación práctica: no necesita ser renovado tan a menudo como la pintura. En vez de pintar las ventanas cada 4 o 5 años, mucho mejor forrarlas de oro cada 30 :-)

Ventanas con pan de oro, Cavendish House

Hall principal

En el interior, el primer duque construyó una serie de lujosas habitaciones con techos pintados por célebres artistas italianos y una gran entrada cuya principal finalidad era mostrar, desde el primer momento, la grandeza del nuevo duque de Devonshire

El exterior de una propiedad como Chatsworth no es menos importante, en sus terrenos hay más de 1600 especies diferentes de árboles, 70 esculturas y un estanque de 275 metros, construido de tal manera que la mansión parece flotar sobre él. 

Cascada en el jardín de Chatsworth

La mansión reflejada en el gran estanque

El agua se utiliza en Chatsworth como elemento para impresionar. La cascada, una de las estructuras más populares del jardín, fue obra del primer duque en el siglo XVII, al igual que la casa que hay en la cima y que alberga 13 bombas para impulsar el agua creando diferentes efectos.

También se debe al primer duque el antiguo invernadero, junto al jardín de rosas. Un tipo de construcción de origen holandés que pronto se extendió por toda Europa para conservar todo el año las plantas que no resisten las heladas del invierno. También reciben el nombre de orangerie porque se utilizaban en particular para cultivar naranjos y otro cítricos en zonas de intensos fríos. Este de Chatsworth es uno de los más antiguos que se conservan en Inglaterra y alberga hoy en día una colección de camelias.

Orangerie, invernadero del primer duque

El cuarto duque y la huella de Lancelot "Capability" Brown en el jardín


No se producen cambios sustanciales en el parque de Chatsworth durante las siguientes tres generaciones de Cavendish, pero cuando la propiedad pasó a manos de cuarto duque de Devonshire éste decidió acometer ciertas mejoras como cambiar el acceso a la casa al lado oeste, de manera que las vistas de los antiguos establos y las ruinas del pueblo de Edensor quedaran ocultas. 

También fue decisión suya actualizar los jardines formales construidos por el primer duque con un diseño más moderno, asignando esta labor a Lancelot "Capability" Brown (considerado el padre de la jardinería paisajista inglesa) quien se encargó de darles un aspecto mucho más natural.

Georgiana Cavendish y su matrimonio con el quinto duque de Devonshire


Los sótanos de la mansión guardan el gran tesoro de la familia, cartas y registros históricos que revelan la historia más íntima de Chatsworth. Entre ellos, manuscritos que evidencian el drama vivido por una duquesa manipulada y traicionada por su mejor amiga. Los retratos de la galería de Chatworths revelan la belleza y glamour de esta duquesa desgraciada. 

Georgiana Cavendish, duquesa de Devonshire

Georgiana Spencer se convirtió en una celebridad al contraer matrimonio con el quinto duque de Devonshire en 1774. Para la joven recién casada, con a penas 17 años, llevar una mansión como Chatsworth no sería una tarea fácil. Se esperaba de ella que concibiera un hijo y heredero de manera inmediata, pero bajo la presión de las continuas miradas curiosas a su estómago, a Georgiana le costó ocho años dar a luz un bebé y cuando lo hizo, resultó ser una niña. Esto enfureció a la familia Devonshire y se lo reprochaban constantemente. Georgiana, desbordada, terminó distrayendo sus penas con el juego.

Las apuestas eran un entretenimiento popular entre la aristocracia del siglo XVIII pero en Georgiana se volvió adicción. Sus pérdidas fueron ruinosamente altas y llegó a endeudarse tanto que ni ella misma sabía cuanto dinero debía. Si el duque hubiera llegado a pagar el total de sus deudas, habría tenido que liquidar toda la propiedad de Chatsworth o incluso más. 

Libros de cartas de Chatsworth

En los archivos de Chatsworth existen cartas de Georgiana que revelan lo desesperada que estaba. No podía contar con que su marido le sacara del apuro y escribió muchas misivas intentando conseguir dinero de diversas personas, incluso del Príncipe de Gales. Atrapada en un matrimonio desgraciado y a pesar de ser una persona célebre, Georgiana estaba completamente sola. En 1782, Lady Elizabeth Foster se cruzó en su camino y Georgiana creyó haber encontrado una verdadera amiga. Nada más lejos de la realidad, Elizabeth era una mujer malvada y falsa que solo buscaba su afecto para destruirla y quedarse con el duque. Tras conseguir la absoluta confianza de la duquesa logró engatusar al duque, conviviendo con ambos en una dañina relación que duraría 15 años. 

En la más absoluta desolación, Georgiana comenzó de nuevo a jugar y buscar desahogo en el lujo que la rodeaba. Finalmente, tras 15 años de matrimonio, a la de edad de 32 y con gran alivio para ella, por fin dio a luz un hijo varón. Con un duque satisfecho que parecía por fin dejarle respirar y en una sociedad cortesana de moral relajada, Georgiana encontró el amor en un hombre mucho más joven que ella. Pero el romance tuvo consecuencias desastrosas. 

Las cartas de Georgiana muestran que ella se quedó pronto embarazada y el duque, al descubrirlo, la envió al extranjero forzándola a separase de su pequeño hijo de dos años, sin saber si algún día regresaría a Chatsworth. Lejos de casa y a punto de dar a luz, Georgiana estaba desquiciada y se creía morir. Pensando que nunca volvería a ver a su hijo, le escribió una carta dramática utilizando como tinta su propia sangre

"Mi pequeño y querido hijo, esta carta te será entregada tan pronto como tengas edad para entenderla. Contiene el único regalo que te puedo dar, mi bendición escrita con mi propia sangre... Quiera Dios todopoderoso bendecirte y cuidarte... y hacerte un hombre bueno y feliz. Dios te bendiga, mi amor. Tu pobre madre, Georgiana Devonshire"

Carta de la duquesa a su hijo

Georgiana tuvo el bebé ilegítimo y finalmente el duque le permitió regresar a Chatsworth, donde vivió durante otros 14 años. Su mejor amiga, Elizabeth, consiguió al fin su propósito cuando tres años después de la muerte de Georgiana se casó con el duque y se convirtió en la siguiente duquesa de Chatsworth.

El tan esperado hijo de Georgiana, William Cavendish, heredó en 1811 la propiedad de Chatsworth. Se le conoció como el duque soltero, quizás por su infeliz experiencia nunca se casó. Era el aristócrata más deseado del país con una gran fortuna gracias a las ganancias que generaban sus tierras y su colaboración en la expansión del Imperio Británico. Cuando con 21 años heredó la propiedad, ésta era cinco veces mayor de lo que es hoy en día. El duque, inmensamente rico, empleó gran parte de su fortuna en los jardines. Pero esa es otra historia que os contaré en el próximo post.
Parque de Chatsworth

Fuente: Documental Secrets of Chatsworth House

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