El plátano Cavendish y el mal de Panamá


En el mundo se consumen al año más de 100 millones de plátanos, lo que los convierte en el cuarto cultivo más importante después del trigo, el arroz y el maíz. Más del 80% de los plátanos que se comercializan en la actualidad son de la variedad Cavendish, descendientes en cierto modo de la platanera que Joseph Paxton introdujo en su invernadero de Chatsworth (Inglaterra) hace casi dos siglos. 


Paxton era jefe de jardineros y amigo personal de William Cavendish, duque de Devonshire y propietario de Chatsworth House, una opulenta mansión rural británica con vastas extensiones de tierra. Ambos sentían pasión por la plantas en una época en que los descubrimientos botánicos hacían furor. Si no conoces su historia te recomiendo leer este artículo, descubrirás el entusiasmo de este personaje con todo lo concerniente por la jardinería y el paisajismo. 

Hay quien dice que fue el dibujo de un banano en  las sedas chinas que decoran una de las habitaciones de la mansión lo que despertó el interés de Patson por tan exótica especie y que le movió a conseguir un ejemplar importado de la colonia inglesa en Mauricio. El nuevo ejemplar se plantó en 1830 dentro del invernadero de Chatsworth y allí creció la primera platanera cultivada en suelo europeo que fue bautizada en honor a su patrono.

La planta de Paxton tardó algunos años en florecer pero por fin lo hizo en noviembre de 1835, produciendo en el siguiente mes de mayo más de 100 plátanos. Con ello obtuvo una medalla en la exposición floral de la Royal Horticultural Society

Unos años más tarde el duque suministró dos plantas al misionero John Williams para llevar a Samoa, desde donde se exportó al resto del Pacífico y a las Islas Canarias convirtiéndose en la variedad de plátano más consumido en todo el mundo en la actualidad. Aunque esto no siempre fue así.


Hasta la década de 1950 la variedad de plátanos que se comercializaba a nivel mundial era la Gros Michel, descubiertos hacia 1820 por botánicos franceses en Asia, y cuyo fruto, dicen, era más grande y sabroso que el Cavendish. Pero en 1890 las plantaciones del norte de Sudamérica, comenzaron a sufrir el ataque del hongo Fusarium oxysporum sin que ningún tratamiento consiguiera frenarlo. 

La enfermedad, conocida como mal de Panamá, comenzó a extenderse y a acabar con todas las cosechas. Los cultivadores abandonaban los campos infectados y se establecían en tierras limpias, pero el hongo les perseguía allá donde plantaran las bananeras. Se desforestaron grandes extensiones de selvas vírgenes en el intento y finalmente la solución fue reemplazar la variedad por una que resistía al hongo:  la Musa cavendishii.


Pero parece que la enfermedad de Panamá está de vuelta y los más pesimistas dicen que quedan pocos años para que dejemos de comer plátanos Cavendish. Una nueva cepa del hongo Fusarium oxysporum, llamada TR4, está provocando la pérdida de las cosechas en el sudeste asiático. De momento no se ha extendido a Sudamérica, el principal productor, ni a nuestros ricos plátanos de Canarias, también Cavendish. ¡Esperemos que sea así por mucho tiempo!

Aún así, la amenaza acecha sobre ellos y son muchos los recursos que se dedican al estudio de una posible solución que de no frenar la enfermedad, pasaría por el cultivo de una nueva variedad resistente a la infección del hongo. Esperemos que los científicos encuentren pronto remedio a este mal y podamos seguir disfrutando de esta deliciosa fruta.

Fuentes: consumer, promusa

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2 comentarios

  1. Al final va a ser verdad que eso del cambio climático empieza a desquiciarlo todo, que hay más plagas que nunca porque ciertos bichejos o hondos saben adaptarse muy bien y muy rápido y los climas cálidos son un buen caldo de cultivo para bacterias y virus. Espero que eso no afecte a nuestros plátanos canarios, tan ricos, ni a los cultivos de esta fruta en general ¡con lo que me gustan a mi los plátanos!
    Un artículo muy interesante, Mónica.

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  2. Me ha encantado toda la información que nos has contado porque conocía las especies pero no su historia y es realmente interesante, y estoy en la orbita de la opinión de Montse. Un abrazo y muchas gracias Monica me encanta cuando nos cuentas estas historias.

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