Chatsworth House, de los 50 a la actualidad


Tras la Segunda Guerra Mundial Inglaterra estaba económicamente destruida, para su reconstrucción tuvo que introducir fuertes tasas económicas que afectaron a las grandes casas sobremanera, con un impuesto de sucesiones del 80% sobre el valor de la propiedad. Llegaban tiempos duros para Chatsworth pero era tal el patrimonio que atesoraba la familia Cavendish, que fueron capaces se sobrellevarlos y recuperar el aspecto glorioso que conserva hoy


Para el undécimo duque de Devonshire el nuevo impuesto suponía pagar 7 millones de libras de la época -más de 200 millones actuales- pero no estaba dispuesto a perder Chatsworth House, así que emprendió un proceso gradual de pagos. Vendió muchos objetos antiguos, obras de arte, cuadros de Rembrandt, Van Dick y Raphael, y cientos de hectáreas de terreno, hasta que en 1980 consiguió liquidar la deuda y comenzar la restauración de la propiedad.

Pero la verdadera artífice del renacer de la hacienda fue Debora Mitford, la esposa del duque, quien se convirtió en la cara pública de Chatsworth durante décadas. Escribió varios libros sobre Chatsworth, supervisó la restauración de la casa, la mejora del jardín e impulsó actividades comerciales relacionados con la explotación de la finca y sus derechos de imagen. Tenía claro que la propiedad no se podía sustentar del modo en que se hacía antes de la guerra y la abrió al público cediendo su gestión a una fundación propia sin ánimo de lucro (Chatsworth House Trust) para asegurar su supervivencia.

Mientras que la mayoría de propiedades de esta magnitud han sido adquiridas con el tiempo por el National Trust o English Heritage, Chatsworth es una de las pocas mansiones británicas que ha conseguido cuadrar sus cuentas por medios propios, convirtiéndose de nuevo en una finca autosuficiente.

En lo referente al jardín, Andrew y Deborah Cavendish eran grandes amantes de la jardinería que supervisaron de cerca el renacimiento del parque de Chatsworth. Cuando se establecieron en la finca, cerrada desde la guerra, los jardines estaban sobrecrecidos y los bosques invadidos por la maleza. Muchos de los rasgos históricos perdidos se recuperaron de manera impecable limpiando los terrenos y reconstruyendo las plantaciones, además se añadieron nuevas e importantes características para modernizarlos.

La primera intervención en el jardín pasa casi desapercibida pero marca una gran diferencia. Data de 1952, cuando se plantaron las dobles filas de tilos que forman los caminos laterales de la pradera sur, una enorme extensión de césped en cuyo centro está ubicada la fuente de los caballos marinos. Sus copas solapadas y recortadas linealmente delimitan la zona. ¿Os lo imagináis sin ellos? La dimensión vertical favorece enormemente el conjunto.


En 1953 se plantó el seto serpenteante, un seto ondulado de hoja caduca que limita un paseo que va desde el estanque redondo hasta el emplazamiento del busto del sexto duque. Además de las formas sinuosas del cerco -inspiradas en los muros zigzagueantes de Hopton Hall-, su atractivo radica en el cambio de color de los arbustos durante el paso de las estaciones.


De 1962 data la creación del laberinto, una de las grandes atracciones modernas de Chatsworth, resultado de la plantación y meticulosa poda de 1209 tejos. El laberinto está situado en el centro de lo que fuera el gran invernadero de Joseph Paxton, demolido en los años 20 del pasado siglo tras su deterioro durante la guerra. Lo rodea el antiguo muro de piedra que sustentaba aquella estructura de hierro y cristal, también parterres donde florecen lupinos, tulipanes, asters y dalias según la estación. 

JR.P

De 1970 son los invernaderos de exposición (Display Greenhouse), construidos para ver su contenido desde el exterior y así no interferir con las condiciones climáticas del interior. Son de estilo moderno y están situados detrás del invernadero del primer duque. En su interior se recrean tres zonas climáticas: tropical, mediterránea y templada. La mediterránea y la templada se pueden visitar desde 2011 en grupos reducidos, en la tropical crece el nenufar gigante que Paxton introdujo en él.


El jardín Cottage está inspirado en uno exhibido en el Chelsea Flower Show de 1988. Es un jardín de parterres de boj y herbáceas con flores que reproducen el mobiliario de una casa de campo: comedor, cocina y dormitorio. En la foto marco cada elemento para distinguirlos bien. 

JR.P

El huerto actual fue creado detrás de los establos, en la década de 1990. Un jardín productivo de frutales y hortalizas que abastecen la cocina de la casa y una tienda que vende al público. El huerto original de Chatsworth se extendía en tiempos junto al río y ocupaba una superficie de 5 hectáreas, pero también se perdió cuando se cerró la casa tras la Segunda Guerra Mundial.


A lo largo de todo el parque se han instalado esculturas y monumentos de artistas de vanguardia: la fuente Revelación, El caballo de la Guerra, la Madonna caminando y 14 bustos de bronce.


En 2004 se inauguró el jardín sensorial, un espacio accesible que cuenta con plantas aromáticas impactantes en los cinco sentidos: vista, olfato, gusto, oído y tacto.


El jardín denominado Quebec es una superficie de 16.000 metros cuadrados al sur de la finca. Hasta 2006 era una zona descuidada y húmeda que se limpió y despejó para convertirlo en el arboretum que es en la actualidad, recorrido por un camino que accede a lo alto de un barranco para ofrecer una de las vistas más bellas de la hacienda

JR.P

Todo esto y mucho más es lo que ofrece el Chatsworth actual a sus visitantes, y la fundación que lo gestiona sigue trabajando por hacerlo cada día mejor y más atractivo. El próximo año hay una fecha muy significativa en su calendario, ya que entre el 7 y el 11 de junio de 2017 acogerá el primer festival floral que la Royal Horticultural Society celebra en sus instalaciones.


Con esta entrada finaliza la serie de artículos que hemos dedicado a la historia de Chatsworth House, llena de ascensos y caídas, de intrigas cortesanas, de vida alegre, de momentos oscuros pero sobre todo de mucha, muchísima pasión por el jardín. Volveremos a hablar de ella en alguna ocasión porque le esperan grandes acontecimientos en el futuro y no nos los vamos a perder.

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3 comentarios

  1. Muy interesante Monica, la foto de los lupinos en tantos colores me encanta. Un beso enorme.

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  2. Magnífico este jardín, es impresionante la gran extensión que ocupa. Me ha gustado el trabajo y el esmero de recortar esos boj para formar un salón-comedor.
    Un beso muy grande y gracias por mostrarnos tantas bellezas.

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  3. Esta mañana en el trabajo me he puesto a leerlo y no podía parar de hacerlo, no suelo hacerlo pero tenía tantas ganas de saber más de este precioso lugar y su historia que hasta que no he acabado no he parado. Ahora ya en casa te escribo estas palabras para felicitarte. Un abrazo

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