Jardines del Castillo de Gourdon, en la Provenza


Hoy entramos al castillo de Gourdon, la pequeña villa feudal que vimos ayer, para visitar sus jardines. La entrada es prometedora, a través del acceso principal se vislumbra una terraza cuidada con pulcritud con setos y arbustos bien perfilados de fuerte caracter francés. Es la terraza principal, diseñada en el siglo XVII por André le Nòtre, jardinero del rey Luis XIV y creador de los jardines de Versalles, Vaux-le-Vicomte y Chantilly entre otros.


La Terrasse d'honneur, como se denomina en francés, es la más accesible y confortable del jardín. Es fácil imaginarse a los antiguos moradores pasando horas en este espacio recreados por la belleza del entorno y el paisaje. No es un jardín muy grande, pero suficiente para dar paseos por los senderos marcados con setos bajos de boj, entre parterres y glorietas con tilos que refrescan el caluroso verano provenzal y permiten disfrutar, bajo sus ramas, de unas vistas maravillosas.


Pegado a la fachada del castillo se ubica el jardín del boticario, un jardín de plantas medicinales que utilizaba el doctor, farmaceutico y herbolario de la casa. Aquí se cultivan en la actualidad las hierbas que había en jardines del siglo XVII: balsamita, ruda, galium, aquilegia, salvia y altea rosea entre otras. En el centro hay un antiguo reloj de piedra y alrededor laureles con formas redondeadas.


Desde los balcones de piedra de la terraza principal, donde te sientes flotando sobre el vacío, se divisa el jardín italiano. Es un jardín de topiaria con una composición impresionante de arbustos de boj: esferas, cilindros, espirales y arcos de estilo gótico. Descienden a esta zona unas escaleras de piedra.


Siguiendo el paseo descendemos, entre rocas y escaleras talladas en la piedra a las terrazas más lejanas. El camino transcurre junto a los cimientos del castillo y aquí solo crecen plantas silvestres. Llegamos por él al jardín provenzal que alberga plantas mediterráneas y algunas exóticas procedentes de climas templados: cipreses, tejos, agapantos, rosales, adelfas,romeros, hemerocallis, y mucho, muchísimo erigeron disperso por todas partes incluidas las grietas de las rocas.


Entre los árboles destaca un gran ejemplar de sequoia cuya historia contaron, en francés :-) y yo no pillé nada. Pero a pesar de mi nulo francés, pasear por este jardín escuchando un discurso del que entendía poquísimas palabras fue un verdadero placer. Termina el recorrido y subimos de nuevo a la terraza principal por un sendero de césped bordeado de tejos recotados, agapantos, hemerocallis y algunos rosales.

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6 comentarios

  1. Son unos jardines preciosos y están muy bien arreglados para los grandes que son ¡un placer ver tus fotos y conocer este jardín!
    Muchos besos.

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    1. Cuidadísimos, Montse, como pocos he visto antes.
      Un beso!

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  2. Monica me ha parecido realmente bonitas las fotos, nos has vuelto a trasladar allí. Con ganas me quedo de ir a un lugar tan bonito. Besos.

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