Hace un año paseábamos por Central Park


Hace un año (en realidad, algo más) se cumplió lo que yo nunca pensé que fuera el sueño de mi vida ..., aunque luego descubrí que lo había sido. Nunca se me había pasado por la cabeza realizar un viaje a Nueva York sin mi familia al completo y si alguna vez me pasó, la descartaba de inmediato por las pocas posibilidades que existían. Una especie de alineación planetaria hizo que la ocasión se presentase el verano pasado y en menos de una semana organizamos el viaje a Estados Unidos.

Fue uno de esos viajes maravillosos, que te dejan una huella tan profunda, que incluso 14 meses después de su comienzo todavía me embarga la emoción al recordarlo. A pesar de que el vuelo transatlántico era un tormento por el que no deseaba pasar, en cuanto llegó el momento vencí mis miedos y me embarqué junto a mi familia hacia esa ciudad que tantas veces hemos recorrido sentados en una butaca de cine: New York.

De Nueva York siempre me atrajo su arquitectura, esos enormes rascacielos de comienzos del siglo pasado en contraste con las antiguas viviendas unifamiliares de época Victoriana -por supuesto están los otros, moles de acero y cristal mucho más modernos y altos, pero sin el encanto de los primeros-, el sobrecogedor trazado urbanístico de Manhattan, con sus largas avenidas, y sus puentes kilométricos. Si hay un lugar al que me teletransportaría en cualquier momento es el puente de Brooklyn, si alguna vez me pierdo que me busquen allí.

También sentía curiosidad por algunos de los museos de la ciudad, sobre todo el de la Sociedad Hispánica, en Harlem, que aloja una magnífica colección de obras de Sorolla. Probablemente en el que más disfruté fue en el de Historia Natural, haciendo el mono con mis hijos. Y no sé si debería disculparme, newyorkers, pero no cambio el Museo del Prado por cualquier otra pinacoteca que mis pies hayan pisado hasta el momento.

De parques y jardines hay mucho que hablar, recorrer Central Park es caminar absorto con la cabeza en un continuo movimiento circular. El Botánico de Brooklyn es el que más me sorprendió, gran desconocido para mi, pero existen muchísimos pequeños jardines y rincones verdes en la ciudad que a pesar de no tener la identidad de estos dos grandes parques, resultan deliciosos.

Pero la gran magia de este viaje no estaba en el lugar, la experiencia fue tan placentera porque pude vivirla junto a mi familia. Con ellos paseé por el parque, visité los museos y subí a los rascacielos. Lo mejor del viaje fueron ellos tres y aunque las fotos que hice son más propias de un álbum personal que de un blog de jardinería, hoy me apetecía compartirlas con todos vosotros. 

No son fotos de calidad porque me gusta viajar ligera de equipaje y la cámara réflex ocupa demasiado espacio, casi todas están hechas con el móvil o una pequeña cámara digital todavía peor que la del teléfono. Y tampoco son imágenes que muestren lo que el parque es en sí, sino instantáneas familiares para el recuerdo. Teniendo en cuenta todo eso, espero que os gusten. :-)


















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8 comentarios

  1. Qué bonitas fotos! Yo también espero viajar algún día allí con mi familia .
    Gracias por compartirlas , así surgen nuevos sueños de tus sueños .

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  2. Gracias, Concha. Espero que se cumplan tus sueños, los pequeños y los grandes, y siempre, con tu familia.
    Un beso!

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  3. buen viaje te pegaste seguro que lo llevaras grabado para siempre en la mente, esos viajes no se olvidan

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    1. Pues imagínate, Mario. Yo no tengo posibilidades de hacer un viaje así a menudo, antes de hacerlo pensaba realmente que nunca podría! Pero ya ves, los sueños a veces se cumplen..., y sí, lo llevo muy grabado.
      Un abrazo!

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    2. Preciosas y entrañables fotos. Me alegra de que se hiciera realidad tu sueño. Un fuerte abrazo Monica.

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  4. Fantástico que pudieras hacer realidad un sueño ¡y nada más y nada menos que en Central Park!
    Gracias por dejarnos participar de ese sueño y de las bonitas fotos que hiciste con la familia, un recuerdo muy tuyo que has compartido ahora con nosotros ¡eres un encanto!
    Mil besos, guapa.

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  5. Muchas veces los sueños se cumplen, tú lo has logrado, que maravilla !! un sueño....compartido con nosotros, parece mentira que uno asocia a NY con edificios y aquí nos muestras otra cara natural, besos

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  6. hermosas fotos, Mónica, una experiencia inolvidable, lugar precioso si los hay.

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