Y de repente Septiembre


Llegó Septiembre así, casi de repente. Todo el año haciendo planes para disfrutar y desconectar en verano y ya casi se nos acaba ese tiempo. Es hora de regresar al hogar, preparar la vuelta al colegio de los niños, sentarse en familia por las tardes tras la vuelta del trabajo y dar por finalizada la operación bikini. Sí, ya podemos volver a tomarnos una deliciosa hamburguesa XL con panceta incluida o darnos un festival con nuestros dulces preferidos.

Y con la llegada del mes que introduce el otoño en nuestros jardines vuelven las tareas propias de esta estación. En mi jardín hay mucho trabajo, ¡muchísimo!, y esta mañana ya hemos comenzado con él, hemos terminado justo antes que llegaran los nubarrones y la tormenta de verano que tenemos hoy encima. Estamos en la cuenta atrás, 20 días y el otoño hará su presencia..., y a mi el otoño me gusta.


Reparando la manguera extensible


Esta temporada he utilizado una manguera nueva, una de esas que son cortas pero cuando abres el grifo se alargan con la presión del agua. Tenías mis dudas, había oído decir que daban mal resultado, que no duraban mucho, que se rompían y no se pueden reparar, pero son tan ligeras, flexibles y cómodas que no pude resistir comprarla.

Las dudas, a día de hoy, se han disipado ya y  puedo confirmar que se cortan, nos a pasado a mi hermana y a a mi. Pero la buena noticia es que sí se pueden reparar. La manguera tiene dos partes: la exterior de tela y un tubo interior de silicona. La de fuera está arrugada cuando la manguera está vacía y se estira conforme cede el tubo interior por la presión del agua. Ese tubo es el que se ha rajado en los dos casos que yo conozco, concretamente a la altura del conector al grifo, y en ambos casos lo hemos podido arreglar. 

Si te sucede algo parecido, sólo tienes que desenroscar el acople, separar la manguera que está sujeta mediante un pequeño cilindro estriado que la presiona, cortar el trozo estropeado y volver a montar todo como estaba al principio. ¡Et voilà! Manguera como nueva.


Podando setos y arbustos



Tras un mes fuera de casa había mucho que podar, muchas rosas marchitas que cortar y muchas hierbas invasoras que eliminar. La poda no es un trabajo que me desagrade, muy al contrario si se trata de dar forma a un arbusto, pero cuando se trata de los setos es un trabajo que me siento incapaz de realizar. Para eso contrato un jardinero, que esta ocasión se ha encargado también de devolver su forma al olivo, la fotinia, retirar hierbas y algunas plantas muertas.

Yo me he dedicado a los rosales y los laureles, infectados estos últimos de cochinilla y llenos de la melaza que estos insectos generan. ¡Uhm! qué poco me gusta lo pegajosos que se ponen. Si no se elimina pronto atraerán la negrilla, un hongo que vive a expensas de ella. Para limpiarlos es ideal el jabón de potasa, aunque si no tenéis y por una vez, podéis utilizar lavavajillas disuelto en agua. Es lo que yo he hecho.




Guiando el rosal trepador de la entrada



Este rosal lo planté el pasado año con la idea de que algún día llegue a pasar sobre la puerta de entrada de casa. Es un Pierre de Ronsard, un rambler muy romántico que da flores en tonos rosa y crema. En esta entrada están sus flores. La temporada pasada le costó establecerse y apenas creció, yo pienso que le faltó riego, pero este verano ya ha crecido bastante y he podido guiar las ramas para que vaya trepando. Todavía le falta mucho para tener el aspecto deseado, pero lo cierto es que después de organizar las ramas, ya va cubriendo más pared y se ve bonito..., al menos eso me parece a mi :-)

Con estas tareas terminadas el jardín tiene buen aspecto otra vez y está preparado para el otoño que, en clima mediterráneo, es casi una segunda primavera. 

¿Qué tal vuestras plantas y jardines? 

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11 comentarios

  1. Cierto, el otoño en clima mediterráneo es una segunda primavera, yo ya estoy deseando que así sea, porque este verano ha sido muy duro y algunas plantas se han estropeado mucho ¡y ahora viene el trabajo de repararlas!
    Excelente tu consejo sobre la manguera extensible, la había visto pero no me he atrevido a probarla, me da la sensación de poca consistencia para llevarla por todo el jardín, entre cactus y bajando escaleras la necesito más recia, pero tomo nota ¡gracias!
    Muchos besos, guapa.

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  2. El otoño me agrada mucho, nosotros entramos en primavera.... besos

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    1. Qué suerte, primavera! Seguro que deseando que llegue, verdad?
      Besos!

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  3. Mis plantas han sobrevivido al verano, gracias a que mi madre iba a regarlas... Alguna habrá que reponer, como la lavanda, que se le han secado la mitad de las ramas, pero en general, ha sido clemente...

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    1. Alguna vez se me secó la lavanda, Luz, y la recuperé. Eliminé todo lo seco y dejé las ramas que no estaban secas bajitas pero con algunas hojas. estará fea una temporada pero la próxima primavera se pondrá bien.
      Un abrazo!

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  4. Bienvenida de nuevo a la actividad!! Yo también me he tomado casi casi vacaciones "blogueras", alguna entrada he puesto pero pocas.. Se te echaba en falta, Mönica..Ahora parece que con algo menos de calor las tareas jardineriles se llevan mejor. Verdad? Vamos a por el otoño...

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    1. Gracias María. Yo me alegro muchísimo de verte por aquí.
      Vamos a por él!!!
      Un beso

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  5. el encanto de los jardines aparte de las flores, el diseño... es el paso de las estaciones, en todas de una forma u otra se disfruta de los cambios, los colores, las luces...

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    1. Toda la razón, Marío. Me encanta ver como el sol ya va bajando un poquito, lo de las hojas que se secan y caen también me gusta, pero da muuucha faena!
      Un abrazo!

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  6. Me da la sensación de que tu Laurel tiene Psila, por como se enrollan las hojas. Este año por fin la he controlado, y ha sido muy simple, cada vez que veía una hoja enrollada, cortaba hasta donde estaba sano...y ahora está libre. Me imagino que cuando llegue la primavera del año que viene volverá a aparecer.
    La Psila la propaga un insecto minúsculo, si te fijas lo verás saltando de una hoja a otra.
    El otoño..es una de mis estaciones preferidas, junto con la primavera. Esos colores rojizos de las hojas, esas tardes que dejan pasear sin achicharrarte...me encanta.
    Un abrazo.

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