Cuidar los rosales en invierno


Siempre lo he comentado, los rosales no son mi fuerte. Suelo comenzar bien cada primavera, me conozco la teoría al dedillo e intento aplicarla, pero después, en la práctica, cometo muchos fallos. El principal es que me desanimo con facilidad y cuando un descuido (como olvidar una pulverización preventiva) provoca una primera invasión de insectos, doy por perdida la temporada.

Así pasó este año pasado, que a consecuencia de las obras no pude cuidar los rosales en primavera y cuando en verano vi el aspecto que tenían, solo me entraron ganas de abandonarlos y arrancarlos en cuanto llegara el momento oportuno. Pero entonces llegó el otoño y las lluvias, y los rosales sin hacer yo apenas nada, volvieron a florecer. Poquito, la verdad, pero esas rosas me animaron de nuevo para volverlo a intentar.

Ahora es invierno, parece que no haya nada que hacer con ellos, pero no es así. Hay determinadas labores que, si se hacen en este tiempo, ayudarán a que los rosales estén más fuertes, sanos y bonitos la próxima primavera. Al menos así lo he visto hacer a compañeras y amigas que tienen rosales en sus jardines y este año me voy a aplicar.

Para tener rosales sanos y resistentes hay que comenzar haciendo las cosas bien desde el principio, es decir, desde que se plantan. Un rosal extiende sus raíces profundizando en el terreno, de manera que agradece un buen hoyo de plantación. Ayer os contaba que saqué uno de mis rosales del arriate donde lo puse la primavera pasada, uno de los motivos era hacer el hoyo más profundo y rellenarlo con tierra de mejor calidad.

¿Cómo se planta un rosal? 

Para un rosal comprado a raíz desnuda o en una maceta pequeña, lo ideal es hacer un hoyo de unos 50 cm de ancho y 50 cm de profundo. Si tiene las raíces al descubierto, lo interesante es que éstas quepan en el agujero holgadamente, si está enraizado en maceta, conviene que el cepellón quepa sobradamente en el hoyo y completemos el resto con buen sustrato.

¿Con qué sustrato rellenar el hoyo? 

Si el rosal ya estaba enraizado, basta añadir un buen sustrato mezclado con estiércol de caballo o humus de lombriz. Si el rosal lo compramos a raíz desnuda, conviene espolvorear un estimulador de raíces. Una vez llenemos por completo el hoyo hay que compactar el sustrato y regar abundantemente para que el agua penetre en profundidad.

¿Qué se hace en invierno con rosales ya plantados? 

Acolchado

En la época de frío el rosal entra en reposo, algo que dejamos de hacer es dejar de añadir abono químico. Si la zona es de frío intenso se debe proteger el nudo del rosal (la zona del injerto) con acolchado, para esto lo ideal son cortezas de pino u otros árboles, hojas, restos de césped o compost. Todos ellos, además de proteger la planta de las heladas, irán aportando nutrientes al suelo. Antes de esparcir el acolchado debemos eliminar las hojas enfermas que cayeran de la planta (con hongos o insectos), quitar las malas hierbas de la base y regar a fondo.

Poda

El final del  invierno es también época de poda. Según el clima podaremos más temprano o más tarde, lo conveniente es hacerlo justo en el momento en que las temperaturas comienzan a remontar. El modo de hacerlo es controvertido y algo complicado, con diferentes opiniones según distintas fuentes y lo mejor es leer distintas opciones y actuar según el sentido común y la experiencia de cada cual. Aquí te dejo un enlace en el que traté este tema.

Prevención: fitosanitarios

También durante la estación fría se deben realizar tratamientos preventivos de plagas y enfermedades. Se deben aplicar los productos adecuados tras haber retirado todas las partes enfermas de la temporada anterior y respetando los plazos entre fumigaciones que indiquen los envases. 

Para controlar insectos, huevos, larvas y ácaros se aplican aceites minerales. Se pueden encontrar en cualquier centro de jardinería y los hay de diferentes marcas. Para aplicarlos se suelen disolver en agua y se pulverizan sobre todas las partes del arbusto.

Para el control de los hongos se utilizan fungicidas biológicos preparados a base de azufre o de cobre, con ellos conseguiremos acabar con las esporas de muchos hongos que se mantienen latentes en las plantas y el suelo esperando que vuelvan a subir las temperaturas. Mientras que el cobre se puede aplicar sin problemas tras la pulverización del aceite insecticida, con el azufre se deben dejar pasar por lo menos 4 semanas entre la aplicación de uno y otro producto.

¡Ojo! Que esto es muy importante: si no se respeta este plazo entre la aplicación del aceite y la del azufre, se puede llegar a quemar un rosal 

Todos los fitosanitarios deben manipularse con cuidado, con guantes y mascarilla por ser muy tóxicos. Además, por evitar quemaduras en las plantas, nunca se deben pulverizar bajo la incidencia de los rayos solares. Es de máxima importancia leer todas las indicaciones de los envases y atender las instrucciones que figuran en ellos.

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Todo mis conocimientos sobre los rosales y sus flores los he ido aprendiendo en libros, foros de jardinería y páginas de internet. De entre estas páginas debo hacer mención a dos que me resultan de suma utilidad y que no deberías dejar de leer si buscas información sobre las rosas:

Días de rosas
El jardín de la alegría

Probablemente hay más, pero son las mejores que yo conozco y por eso las aconsejo.

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