Un largo y otoñal fin de semana


Así ha sido este fin de semana pasado para mí, largo, porque el 9 de octubre es la fiesta de la Comunidad Valenciana y hemos tenido puente, y otoñal, porque hemos puesto rumbo a latitudes más frescas donde el otoño ya se comienza a sentir. Ya os comenté en su día que el otoño había llegado con lluvias al Mediterráneo, pero tras unos días de aguaceros y bajada de temperaturas, el calor había remontado y los termómetros volvieron a alcanzar los 30ºC.

Teníamos ganas de ver bosques y campos otoñales, de notar el aire fresco y seco del clima de montaña, así que nos fuimos a pasar estos días a Bronchales, que a más de 1500 metros de altitud, nos brindó un paisaje bien diferente al que nos es habitual.

En Bronchales predominan los pinos, tan perennes y verdes como los de cualquier otro lugar :-) pero además abundan robles, castaños, nogales, chopos, abedules, olmos y otros árboles y arbustos en los que, por estas fechas, ya comienzan a mostrarse los matices amarillos y naranjas propios del frío.

Otro aliciente fue la búsqueda de setas que abundan estos días por los bosques y que nos gusta encontrar, aunque no las recojamos. No tenemos muchos conocimientos y sólo con descubrirlas y sacar unas fotos nos basta. La Amanita Muscaria (una de las pocas que conozco) es tan vistosa como tóxica.

Así han transcurrido estos cuatro días, entre excursiones y ratos de descanso lejos del ruido. Encendiendo por las tardes la chimenea y asando los primeros boniatos de la temporada que, por cierto, estaban deliciosos. Y ya de vuelta a casa, nos hemos traído unas longanizas y una calabaza que nos decía "cómeme". Hoy os dejo algunas fotografías de estos días, no son una maravilla porque sólo llevaba la cámara del móvil, pero muestran claramente los paisajes del clima, ya fresco, en los Montes Universales.



















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