Reflexiones de final de verano


No sé si a vosotros os ocurrirá como a mí, pero cuando llega el final del verano me rondan por la cabeza pensamientos sobre el jardín a modo de reflexión. Me vienen recuerdos de los propósitos que me hice cuando comenzó la temporada, de las esperanzas que tenía cuando arrancó la primavera  y de las cosas que han salido bien o mal durante estos meses.


El otoño ya está cerca y pocos resultados nuevos quedan por llegar. Ya casi es tiempo de "ir recogiendo los trastos", pues pronto sólo habrá trabajos de poda y limpieza. Quedarán algunas plantas que lucirán en otoño, pero pocas comparado con las que se exhiben durante el tiempo cálido. Así que, mientras preparo las tijeras, los guantes y las bolsas para los restos de la poda, me concentro en los detalles que quiero mejor el año que viene.



Quiero que el jardín esté más bonito cada año, es la principal aspiración de cualquier jardinero, y para ello debo analizar como ha sido esta temporada que termina. Mi jardín es un jardín ya maduro (¡de más de 20 años!) y tengo bastante claro que su estructura y funcionalidad es la que me interesa, es un jardín muy cómodo y confortable. ¿Qué quiero mejorar? Os invito a que os hagáis esta pregunta conmigo. 

Yo quiero mejorar el control de las plagas de insectos y enfermedades que atacan mis plantas, sobre todo los rosales. Es algo que afea mucho el jardín, cinco rosales que tengo y no consigo que luzcan como deberían. Cada año me planteo eliminarlos, pienso que quizás no sean apropiados para mi clima..., pero ¡me gustan tanto! No puedo dejar de intentarlo un año más, así que los volveré a podar de nuevo y experimentaré con los aceites insecticidas de invierno, algo que nunca he utilizado.


Otra de las cosas que he de erradicar del jardín es el desorden. Personalmente lo tengo controlado: las herramientas tienen un lugar donde guardarlas, la manguera la dejo siempre recogida, no hay macetas vacía por cualquier rincón (que esto era algo habitual en los comienzos :-) Pero me falta ubicar un lugar fijo para tender, ahora suelo hacerlo en el porche y no me gusta ver la ropa tendida desde el salón.

También he de revisar el sistema de riego automático que este año ha funcionado muy mal. Se me han estropeado dos difusores de agua (uno todavía lo tengo roto) y las electroválvulas necesitan una limpieza. Esto no es algo que yo sepa hacer, así que he de avisar a un jardinero que domine el tema.

Por último, he de decidir qué hacer con unas jardineras que puse en las ventanas de las habitaciones. Fueron un bonito propósito que fracasó, dejé de regarlas por falta de tiempo y ahora son unas macetas con plantas secas colgando de la fachada..., ¡horribles! Creo que prescindiré de ellas porque dudo que los días del próximo verano duren más de 24 horas.


Imagino que cada un@ de vosotr@s tendrá sus propias reflexiones y me encantaría que las compartierais. Aunque sean ligeros pensamientos, deseos, dudas, esperanzas...

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2 comentarios

  1. No tengo la suerte de tener jardin, Mónica, pero me encanta ver tus fotos y leer tus entradas para sentir un poco tu jardín como si fuera mio...
    Asi que con tu permiso... yo también pienso que merece la pena volver a intentarlo el año que viene con los rosales
    Un besito :) :)
    Eva
    http://mevaestilo.blogspot.com.es

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    Respuestas
    1. No tendrás jardín, pero tiene un don para hacer cosas muy lindas con tus manos. Gracias por tus palabras y tus ánimos para conservar los rosales.
      Un beso!

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