Añorando la primavera

primavera

No sé si os sucede como a mí, pero añoro los días templados de primavera en los que ya se puede salir a trabajar en el jardín. Y no es que tenga prisa por que lleguen, pero el invierno da pocas oportunidades de jardinear a gusto.

Después del otoño casi se agradece un periodo de inactividad para descansar. Luego se acerca la Navidad y con las fiestas te entretienes y poco te acuerdas del jardín. Pero cuando recoges y guardas los adornos navideños parece que de repente descubras el jardín olvidado, como si fuera la primera vez que tienes oportunidad de tocar la tierra.

Aquí el tiempo templado y el trabajo en el jardín comienza en marzo. Empieza con el repaso de las plantas para eliminar las ramas que han muerto con el frío, las hojas secas que quedan en ellas y la limpieza de la hojarasca que ha caído en el invierno.

En abril ya comienzan a desarrollarse con fuerza los arbustos, regeneran su follaje y algunos incluso florecen. Entre mayo y junio se produce el estallido primaveral, la gran floración de las rosas, los jazmines del trachelo, los racimos de la glicinia y las preciosas flores de la clemátide.

Después llega julio con el calor agobiante que sólo permite trabajar a primeras o a últimas hora del día. Y justo entonces es la época de más trabajo, hay que abonar, limpiar miles de flores marchitas, luchar contra toda clase de plagas, revisar que no falte el riego en ninguna zona, etc. Y seguirá así durante todo el mes de agosto.

Septiembre suele pasar rápido y sin hacer mucho caso al jardín, más que nada porque es el mes de la vuelta al colegio y casi todo el tiempo lo dedico a los niños. 

Octubre es tiempo de recogida, como si hubiera que preparar el jardín para cerrar. Aquí el invierno es bastante suave, sin fuertes heladas, y no hay que hacer grandes preparativos para el invierno. Se hace una última poda de algunos arbustos, el último abonado de la temporada y poco más.

En noviembre ya hay que cerrar las puertas de casa, el sol no calienta lo suficiente y no hay que dejar salir el calor de dentro. Desconecto del jardín, ya no necesita cuidados. 

Llega diciembre con muchos días de fiesta -la Inmaculada, la Constitución-  y pronto, la Navidad. Ya estamos llegando al estado actual. La Navidad ha pasado y de nuevo echo de menos el jardín, añoro la primavera, sin prisas pero con ganas de que lleguen los días templados.

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