5 plantas para reducir el estrés

31 enero 2014

hierbas medicinales

Hoy en día casi todos conocemos los desagradables síntomas del estrés y la ansiedad. Tenemos tantas obligaciones y cosas para hacer que parece que no nos llega con las 24 horas del día, vamos corriendo y con prisas a todos lados y terminamos cansados y agobiados.

Un jardín en el centro de Londres

30 enero 2014

aldebert terrace

¿No os gustaría traspasar el umbral de alguna de estas puertas y curiosear dentro de una de las casas que hay tras ellas? Siempre me he sentido atraída por este tipo de construcción. Probablemente por haber vivido casi toda mi vida en un piso, nunca he podido imaginar cómo debe ser la vida en una casa unifamiliar de ciudad.

Pues ahora, gracias a tantas y tantas imágenes como hay en la red, ya podemos ver el interior de una de estas viviendas. Y más que el interior, me interesa el jardín trasero (uno de tantos) de una casa situada en pleno centro de Londres, muy cerca de Westminster.

aldebert terrace

aldebert terrace

¿Y cómo os explico que estos barrios londinenses me tienen atrapada? En cuanto tengo un ratito libre, cojo vuelo directo por google earth y aquí que me vengo a visitar estas calles.

jardín Londres

jardín Londres

jardín Londres

jardín Londres

jardín Londres

Precioso, ¿verdad? 

Fotografías: google maps y 1st-option

suscríbete

Corazones para San Valentín

29 enero 2014

San Valentín

Creo que desde que era adolescente no hago caso de forma especial a esta fecha, pero ahora que recorro otros blogs y no dejo de encontrarme ideas pensadas para celebrar ese día, me está picando el gusanillo.

No es que haya perdido la ilusión de los detalles para recordar a tu pareja lo mucho que la quieres, es que creo que el amor hay que recordarlo y celebrarlo cada día, intentando vivir siempre como si fuera un 14 de febrero.

Tampoco voy a negar que los adornos románticos me encantan: corazones, flores, guirnaldas, coronas, etc. Y si tienes niños, hay ideas monísimas para hacer manualidades con ellos. Te dejo algunas:


San Valentín
Para los reyes de corazones.

San Valentín
Para princesas

San Valentín
Para los que escriben mucho

San Valentín
Para tu mascota

San Valentín
Para los campeones

San Valentín
Para los golosos

Fotos:  spoonful.com

¿Más ideas para San Valentín?

suscríbete

El arte de reciclar {bombillas para flores}

28 enero 2014


A los aficionados a las manualidades {o el DIY tan de moda} seguro que este trabajo os va a gustar: transformar una bombilla en un original contenedor para pequeños adornos florales. Un trabajo sencillo y con un resultado muy vistoso.

Todo lo que has de hacer es coger una bombilla que ya no funcione,  cortar la parte de aluminio con ayuda de una sierra para metal y retirarla con cuidado para sacar los filamentos que van unidos al casquillo. A continuación haz dos agujeros en la parte metálica que queda en la bombilla para pasar un cable y ata del cable una cuerda para poder colgarla. Solo queda llenarla con agua y poner unas flores delicadas.

Si te decides a probar con una bombilla y te gusta el resultado, te aconsejo que hagas un grupo de tres, queda mucho más bonito. 

Fotografía: via


suscríbete

Christopher Lloyd, paisajista

27 enero 2014

Christopher Lloyd

En esto de la jardinería hay quien nace para aprender y quien nace para enseñar. Yo estaré siempre en el primer grupo (aunque os contaré todo lo que aprenda) admirando a los del segundo y suspirando cada vez que veo sus obras.

Los jazmines más populares

24 enero 2014

Jazmín

El jazmín es un arbusto trepador, originario de las regiones tropicales y subtropicales de Europa y Asia, del que se conocen más de 300 especies diferentes. Los distintos jazmines que se engloban dentro de la familia Oleaceae, en el género Jasminus. Su nombre deriva del árabe yasamin.


Viola cornuta

23 enero 2014

viola cornuta

La viola es una planta anual, de origen mediterráneo, que florece en invierno. Yo la utilizo como planta de temporada para alegrar macetas o parterres cuando el resto de plantas están latentes. Se puede encontrar en una gran variedad de colores. También queda muy bonita como cobertora en rocallas.

Ubicación: sol 
Riego: suelo drenado y húmedo
Altura: 15 cm
Diámetro: 20 cm

Se propaga con facilidad por semillas. Si no cortas las flores y dejas que maduren, esparcerán sus semillas en la tierra y pronto tendrás nuevas plantas.

suscríbete

Prímula vulgaris

prímulas

Las prímulas, también conocidas como primaveras, son unas de las primeras plantas en florecer. Es una planta perenne que se utiliza como anual -o al menos yo lo hago así- porque cuando llega el verano es difícil mantenerla bonita.

Ubicación: sol o semisombra
Riego: abundante
Altura: 15 cm
Ancho: 15 cm

Se puede hacer cualquier tipo de arreglo con ellas en el jardín o en maceta. Para mi gusto quedan preciosas agrupando un buen número de plantas, al menos 5. Yo suelo ponerlas en el alfeizar de la ventana todos los inviernos.

suscríbete

Rosal

21 enero 2014

rosal

Es muy difícil generalizar con una ficha general del rosal porque las características de esta planta varían mucho según la variedad. Lo único que puedo asegurar que es común a todos es que necesitan una ubicación muy soleada y riego en abundancia para florecer en buenas condiciones (al menos en clima mediterráneo).

He hablado de mi experiencia con los rosales en más de una ocasión y seguiré haciéndolo la próxima temporada. De hecho, tengo un nuevo rosal a punto de plantar, un Pierre de Rosard precioso.

Si queréis acceder a la información que he publicado sobre los rosales haced clic aquí.

suscríbete

Plectranthus madagascariensis {incienso}

plectranthus

Esta planta se conoce comúnmente como planta de incienso, porque al rozar las hojas desprende un aroma que lo recuerda. En realidad son dos plantas diferentes, el incienso se extrae de la Boswellia Sacra.

Ubicación: sol o semisombra
Riego: medio, puede pasar algo de sed
Altura: 20 cm
Diámetro: se extiende llegando a cubrir más de 1 m2 una sola planta

Es una planta muy fácil de cultivar y de reproducir por esquejes. Queda preciosa colgando, tanto en el jardín como en maceta.

suscríbete

Una entrada llena de color

20 enero 2014

Puerta de entrada amarilla

Dentro de unos días comienzan reformas en casa, espero {deseo con todas mis fuerzas} que sea antes de la primavera para que me de tiempo de reorganizar todo de nuevo y poder disfrutar del buen tiempo con la casa y el jardín recogidos y limpios. 

Sissinghurst, un jardin de ensueño

17 enero 2014

Sissinghurst

Este es uno de los jardines que sueño con visitar en un futuro viaje a Gran Bretaña. Un viaje que de momento es solo un deseo, casi el primero de una laaarga lista. Y es que los ingleses son los jardines que más me gustan, todos en general y estos, con sus setos delimitando zonas, por encima de todos.

Añorando la primavera

15 enero 2014

primavera

No sé si os sucede como a mí, pero añoro los días templados de primavera en los que ya se puede salir a trabajar en el jardín. Y no es que tenga prisa por que lleguen, pero el invierno da pocas oportunidades de jardinear a gusto.

Después del otoño casi se agradece un periodo de inactividad para descansar. Luego se acerca la Navidad y con las fiestas te entretienes y poco te acuerdas del jardín. Pero cuando recoges y guardas los adornos navideños parece que de repente descubras el jardín olvidado, como si fuera la primera vez que tienes oportunidad de tocar la tierra.

Aquí el tiempo templado y el trabajo en el jardín comienza en marzo. Empieza con el repaso de las plantas para eliminar las ramas que han muerto con el frío, las hojas secas que quedan en ellas y la limpieza de la hojarasca que ha caído en el invierno.

En abril ya comienzan a desarrollarse con fuerza los arbustos, regeneran su follaje y algunos incluso florecen. Entre mayo y junio se produce el estallido primaveral, la gran floración de las rosas, los jazmines del trachelo, los racimos de la glicinia y las preciosas flores de la clemátide.

Después llega julio con el calor agobiante que sólo permite trabajar a primeras o a últimas hora del día. Y justo entonces es la época de más trabajo, hay que abonar, limpiar miles de flores marchitas, luchar contra toda clase de plagas, revisar que no falte el riego en ninguna zona, etc. Y seguirá así durante todo el mes de agosto.

Septiembre suele pasar rápido y sin hacer mucho caso al jardín, más que nada porque es el mes de la vuelta al colegio y casi todo el tiempo lo dedico a los niños. 

Octubre es tiempo de recogida, como si hubiera que preparar el jardín para cerrar. Aquí el invierno es bastante suave, sin fuertes heladas, y no hay que hacer grandes preparativos para el invierno. Se hace una última poda de algunos arbustos, el último abonado de la temporada y poco más.

En noviembre ya hay que cerrar las puertas de casa, el sol no calienta lo suficiente y no hay que dejar salir el calor de dentro. Desconecto del jardín, ya no necesita cuidados. 

Llega diciembre con muchos días de fiesta -la Inmaculada, la Constitución-  y pronto, la Navidad. Ya estamos llegando al estado actual. La Navidad ha pasado y de nuevo echo de menos el jardín, añoro la primavera, sin prisas pero con ganas de que lleguen los días templados.

suscríbete

Podar un ciprés en arbolito, paso a paso

13 enero 2014

ciprés golden crest

¡Hola! Ya es lunes de nuevo. Espero que disfrutaras de un buen fin de semana. Yo he podido dedicar tiempo a un pequeño proyecto que tenía pendiente desde hacía tiempo.

Después de limpiar y organizar mi cocina, la pasada semana, tenía ganas de poner como decoración un pequeño arbusto con forma de arbolito delante de la ventana. Es una zona muy iluminada donde creo que crecerá bien.

Justo donde tenía esta preciosa orquídea que ahora quiero pasar al salón.

Orquídea

Pues estuve buscando y buscando pero no encontraba el arbusto en cuestión, pequeño y con forma de estándar

¡Se me encendió la lucecita! Voy a hacerlo yo. Ya lo hice anteriormente con un pitosporo del jardín y no quedó tan mal. Probemos.

Salí en busca del ciprés y regresé a casa con este pequeño Golden Crest. A pesar de ser una conífera de grandes proporciones, en maceta no crecen mucho.

Y estos son los pasos que realicé hasta darle (más o menos) la forma deseada.

Paso 1

Paso 2

Paso 3

Paso 4

¿Has podado alguna vez dando forma de arbolito? Cuentame tu experiencia.

suscríbete

Post invitado: Un mal día (por Juan Sala, de La Cometa Pensante)

11 enero 2014


Este es un post invitado, no lo he escrito yo. Su autor, Juan Sala, es filósofo, y sus pensamientos son un misterio que, de cuando en cuando, toman forma en sus escritos :-)

Al escribir este relato debió acordarse de mi blog por su relación con la botánica. Yo le doy las gracias por pensar en mí y dejar que comparta esta narración con vosotros. De vez en cuando uno agradece que la imaginación le lleve un ratito de paseo.
______________________

UN MAL DÍA

       Hoy me senté a escribir. Sabía que debía escribir, y me senté. Pero no escribí nada. Ninguna palabra recorría mi mente, ninguna palabra bajaba por el interior del brazo, ningún movimiento en la mano. La pluma permanecía inmóvil y la hoja, en blanco. ¿Para qué me habré sentado, pensé? ¿A quién obedecí al sentarme? Acaso, antes de sentarme, ¿no debería haber sabido que no iba a escribir nada? ¿Quién será ese yo convencido de que escribiría algo? ¿Cómo llegué a creer en él tanto como para sentarme convencido de ello? 

       Entonces me levanté, cogí la libreta y la pluma, y salí a recorrer las calles del pueblo. Será cosa de los dioses, iba pensando. En situaciones como esta me descubro a merced de otros seres que pudieran estar ahí, pero que ni los veo ni los siento. Eso sí, mi capacidad de decidir, la posibilidad que me concedo como humano para actuar en este mundo, de nada me vale frente a estos dioses. Todo lo que acontece lo comprendo como resultado de sus caprichos. 

      Uno de ellos me convenció para que me sentara a escribir. Otro, por el contrario, y por el gusto de distraerse llevando la contra al primero, evitó que naciera en mí cualquier pensamiento o idea. El primero se enfadó, y me paralizó en la silla, como si con su sola voluntad anulara la mía y me condenara a estar sentado absorto con mi falta de criterio. El otro, para no reconocer que la cosa no era tan divertida como esperaba, persistía en mantener ausentes mis ideas. Hasta que los dos me abandonaron, quizá por aburrimiento. Fue entonces cuando aproveché para salir de casa. 

      Al cabo de un rato me encontraba en la biblioteca. La huida de los dioses o, quizás, algún otro dios, me llevó hasta allí. Un pequeño edificio de dos pisos casi vacío. Bueno, debo rectificar porque había dos personas. Una de ellas era el bibliotecario, persona ya mayor que como la tortuga de Aquiles se movía lentamente, pero de tal forma que transmitía el convencimiento de alcanzar todo lo que se propusiera. La otra, una persona callada y con apariencia enigmática, parecía extranjera, probablemente residiría en las afueras del pueblo. 

      Decidí curiosear a ver si encontraba algún libro. Me dirigí a la sección de filosofía y, sin embargo, acabé en la de botánica. Un libro que sobresalía me llamó la atención. Sin saber el porqué, lo cogí y leí su título: Plantas tropicales venenosas II. Obviamente, faltaba el tomo primero. 

     Me senté en un rincón de la biblioteca y comencé a hojear el libro sobre las plantas tropicales. Entonces comprendí.

      No me cabía ninguna duda de que el señor misterioso tenía algo que ver con la ausencia del tomo uno. Seguro que mucho tiempo atrás lo tomó en préstamo de la biblioteca. Si preguntase al bibliotecario, me lo confirmaría. Probablemente, me diría: «Hace más de veinte años que ese libro no se encuentra en la biblioteca. El último que lo vio fue el extranjero, ese que viene puntualmente todas las tarde a leer aquí. Yo se lo presté. Lo recuerdo como si fuera ayer. »

      Por entonces yo solía pasear todas las mañanas temprano, antes de las diez, hora en la que se abría la biblioteca. Subía por el camino del Cerro y bajaba por el de la Fuente de los Ciervos. Este último camino lindaba con su finca, La tomatera. Era muy fácil de reconocer, pues disponía de un pequeño jardín de plantas tropicales. Lo sé porque al pasar por allí siempre alzaba la cabeza y me decía, «¿a quién se le habrá ocurrido plantar en esta sierra plantas tropicales?». Era una pregunta retórica, pues sabía la respuesta: al extranjero. »

      Una persona que llegó al pueblo por aquel invierno y que por el mes de enero ya había comprado La tomatera. Nunca hablé más de lo estrictamente necesario con él, lo conocí porque llegaba siempre a la misma hora a la biblioteca. Persona de pocas palabras y de poco trato, siempre se sentaba en el mismo sitio, de espaldas a la misma ventana, la de la persiana rota. 

      Si no recuerdo mal, era por mayo cuando debía devolver el libro. Pero no lo hizo. Él decía que sí, pero yo sé que no lo hizo. O peor, lo hizo para luego sustraerlo, pues debo reconocer que en la ficha constaba la devolución. Yo recordaba la devolución de varios libros a la vez, pero no el de Plantas tropicales venenosas I

      El caso fue que desde ese momento me obsesioné con él. Comencé a observarlo con detenimiento. Tanto que podía haber enumerado cada cambio en el crecimiento de las plantas tropicales de su jardín. Y he de reconocer que lo cuidaba de forma exquisita; con cada día que pasaba las plantas lucían colores más vivos. Hasta que, pudiera ser por un despiste suyo, observé un libro encima de la mesa del jardín. No lo dudé ni un instante, sabía que era el libro que andaba buscando.

      Fue tal mi empeño que urdí un plan de asalto para recuperarlo. El día señalado fue un sábado, en el que él dejaría la casa sola durante al menos tres horas, debido a que tenía que marchar a la capital para recoger a unos amigos. Yo dispondría de tiempo más que suficiente para saltar la valla, entrar por la puerta de atrás de la casa y dirigirme sin demora a la biblioteca del salón, seguro de que lo encontraría allí. 

      Pero ese sábado llegó y lo que ocurrió, mejor sería no contarlo. Nada salió conforme había planeado. Nada más saltar la valla caí de bruces y me rompí el pantalón. Entré en la casa sin problemas, pero no encontré el libro: ni en el salón, ni en el dormitorio, ni en ninguno de los baños. Tampoco estaba en el sótano, ni en la terraza ni en el tejado. Resumiendo, busqué por todas partes, hasta que abandoné la búsqueda cuando pude ver el haz de luz provocado por el los faros del coche que regresaba. Salí corriendo, sin haber previsto por qué lado de la valla saltaría desde el interior. Me encaramé como puede, que no fue nada fácil, y volví a caer por segunda vez. Empecé a correr cojeando hasta que tropecé con algo y caí rodando hasta que acabé encima de una mata de espinos...» 

      ―Por favor, vaya acabando que a las ocho se cierra la biblioteca ―me dijo la tortuga cuando pasó por mi lado. 
       ―Disculpe, ¿sabría decirme si tienen el primer tomo de este libro? ―le pregunté. 

      Lo miró y respondió: «No. El tomo primero se quemó en el incendió de la Villa Antonia, en 1956. Lo sé porque el anterior bibliotecario me lo contó. Precisamente la marquesa había tomado en préstamo ese libro, y después del incendio todos pensaron que pereció en el interior de la casa. »

     Agradecí la explicación y algo decepcionado emprendí el regreso a casa. Una vez más por el camino pensaba que nada tenía sentido. ¿Por qué me inventaba esas historias sin ton ni son? ¿Por qué pensaba en la tortuga de Aquiles? ¿Por qué hacía estas preguntas? Y… ¿Quién esperaba yo que las contestase? Y si obtuviera una respuesta, ¿quién escucharía esa respuesta? ¿Qué iba a resolver escuchándola? ¿Se quedaría por fin satisfecho, dejaría de preguntar? ¿De dónde venían estas preguntas y adónde iban? Me sentía como una hoja caída a mereced de un viento ausente. ¿Por qué no dejaba de preguntar? Y, ¿cómo pretendía yo dejar de preguntar haciendo más preguntas? Ni tan siquiera el sinsentido traía una respuesta a tanto sinsentido. 

      Llegué a casa, cené y me tumbé en la terraza mirando el cielo oscuro y nublado, deseaba que esa oscuridad lograra esconderme. Al cabo del tiempo, me levanté sin saber por qué y me fui a dormir.
____________________

Puedes encontrar más relatos de Juan Sala Puche en su blog: La Cometa Pensante.

suscríbete

Instagram @guiadejardin

Subscribe