29 septiembre 2016

Identificando plantas silvestres: Araujia sericifera, una especie invasora


Esta planta era una absoluta desconocida para mi hasta que hace un par de días decidí sacar unas fotos e investigar sobre ella. Es una trepadora que cubre parcialmente las vayas metálicas que limitan los campos de naranjos cercanos a casa, crecen asilvestradas y las veo florecer y fructificar cada año, las flores son blancas y acampanadas, los frutos parecen pequeñas calabazas alargadas. Siempre pensé que eran chayotes, pero ya he averiguado que no, no tiene nada que ver.


La Araujia es nativa de América del Sur donde se utiliza como planta ornamental por sus muchas y buenas propiedades: tiene una bonita y prolongada floración de aroma dulce muy atractiva para los insectos, es especialmente resistente a enfermedades y plagas y además, muy tolerante a la sequía. En el siglo XIX se introdujo su cultivo en Europa como planta de jardín pero en la actualidad se considera una planta invasora y dañina que pone en peligro especies autóctonas. De hecho, está incluida en el catálogo español de especies exóticas invasoras y por desgracia, aquí la veo por todos lados.

La Araujia sericifera es una planta trepadora que llega a cubrir grandes extensiones; según he leído, puede alcanzar más de cinco metros de altura enroscándose con fuerza en cualquier soporte que encuentre a su alcance, de manera similar a como lo hace la glicinia. Yo la he visto enroscada a la malla metálica que delimitan los campos, pero si se enrosca sobre otra planta podría llegar a asfixiarla. Cuando me acerqué a la planta para cortar uno de los frutos, vi que soltaba mucho látex y la manipulé con cuidado pues tal y como imaginaba, el latex que segrega es tóxico e irritante.


El el interior del fruto hay un gran número de semillas negras con forma alargada y un peñacho de pelos blancos que favorecen su diseminación y que se parecen mucho al miraguano. Al ver su interior es cuando me dí cuenta de que me estaba equivocando y que aquello no tenía nada que ver con el chayote o papa del aire, una planta de aspecto parecido pero menos perjudicial.

La verdad es que me llevé una desilusión con ella y ahora que la conozco, creo que no la miraré ya nunca con los mismos ojos. Para que os hagáis una idea de lo maligna que puede llegar a ser, la Araujia es conocida también con el nombre de "planta cruel". Pero los vivís en su zona de distribución natural imagino que la podréis ver de otra manera y disfrutar con sus presencia en vuestros jardines. Aquí, en España, mejor no plantarla.


De paseo por Serre de la Madone, un jardín mágico en la Provenza


Hace ya algunos meses, creo que fue en marzo, descubrí (de forma virtual) el jardín de Serre de la Madone, un impresionante jardín botánico en el sur de Francia creado durante la primera mitad del siglo pasado por el Major Lawrence Waterbury Johnston, un aristócrata americano nacido en París, afincado primero en Inglaterra y más tarde en Francia. Durante su etapa inglesa construyo nada más y nada menos que el jardín de Hidcote Manor, uno de los más importantes jardines Arts and Crafts de Gran Bretaña.

Así es el jardín Serre de la Madone en un día gris y lluvioso de verano


Apasionado de las plantas tropicales y ante la imposibilidad de cultivarlas en el clima de Reino Unido, Lawrence se trasladó a la Riviera Francesa, concretamente a la localidad de Menton, donde volvió a utilizar su magia. En Serre de la Madone plantó todo lo que pudo traer de sus expediciones botánicas a China, Sudáfrica y Birmania, convirtiendo la ladera del valle del Gorbio en un jardín botánico de plantas exóticas y rarezas nunca antes vistas en estas tierras. Mantiene cierto estilo Arts and Crafts en el diseño, con espacios divididos y jardines separados ya no sólo por setos sino también por las diferentes alturas del terreno.

El verano no es precisamente el mejor momento de un jardín mediterráneo, con el calor la vegetación está de capa caída. Pero tuve la fortuna de visitarlo y pasear por él con profunda emoción a pesar de que llovía y era complicado deambular sobre senderos embarrados y escaleras de piedra resbaladizas. El jardín está algo escondido, no es fácil encontrarlo por casualidad, eso sumado al día lluvioso, hizo que no hubiera casi nadie por allí. Lo recorrí con la única compañía del paraguas blanco que me prestaron en la entrada, maravillada de tanta vegetación y con la sensación de que el espíritu del Major Johnston todavía paseaba por allí, observando y cuidando con cariño su creación.

Os dejo algunas de las fotografías que tomé, no son especialmente bonitas, no hay flores, no hay sol, ni a penas paseantes, estamos solo yo y mi paraguas que se coló en alguna foto.


En su día escribí una entrada sobre este jardín contando su historia, con fotos que no eran mías pero sí mucho más bonitas. No te lo pierdas, está en este enlace: Serre de la Madone

Terminalia catappa, almendro indio y sus beneficios


Terminalia catappa, también conocido como talisay o almendro indio, es un árbol frondoso y de gran tamaño que puede alcanzar los 35 metros de altura. Su hábitat natural se extiende por las regiones de clima tropical de Sudamérica, Asia y Oceanía y formaba parte de la medicina natural de los pueblos de estas regiones. También aprovechaban su madera, resistente al agua y la humedad, para construir sus viviendas y embarcaciones. La corteza y los frutos contienen taninos que tiñen de negro y que se usaban antiguamente en la India para colorear telas.

Almendro indio, el árbol de los aficionados a los acuarios

El Terminalia catappa se emplea en jardinería como árbol ornamental por su bello porte y la sombra que proporcionan su frondosa copa. Las hojas adquieren atractivos colores otoñales antes de caer que van desde el rojo hasta el amarillo, las flores se disponen en espiga al final de las ramas y son de color blanco, aunque no resultan especialmente llamativas. Los frutos son drupas parecidas a las almendras que encierran una semilla en su interior y que también son comestibles.


En medicina tradicional se le atribuyen cualidades sedantes, astringentes y antisépticas. La infusión de hojas de almendro indio se emplea como colirio para la conjuntivitis y como alternativa a la quinina para el tratamiento de algunas enfermedades tropicales.


Curiosamente, son los aficionados a los acuarios quienes mayor beneficio sacan en la actualidad de este árbol empleándolo como acondicionador del agua. Los taninos de la corteza del tronco y las hojas aportan grandes beneficios en acuariofilia: son antisépticos y protegen la mucosa de los peces, liberan radicales libres que protegen su salud, eliminan las sustancias tóxicas del agua, equilibran el pH y previene la aparición de hongos. 

Puedes encontrar referencias escritas sobre el almendro indio en la Biblioteca del Real Jardín Botánico, donde aparece documentación sobra sus propiedades en estos antiguos tratados de botánica:
P. Fr. Manuel Blanco. Manila, 1880

TALISAY: Este es árbol grande, y las ramas las echa no para arriba, sino buscando siempre los vientos. Las hojas pasan de dos palmos de largo. Nace en las orillas del mar: y aunque'no le he hallado virtud en la medicina, no deja de servir á la golosina de los muchachos: porque la fruta se parece mucho á las almendras en la cascara; y al Pili en la médula y casi tiene el propio gusto, y en ocasiones ya ha servido de Pilis, sin que nadie entienda ser de Talisay ó Dalasa según le llaman otros. 

D. Rafel García López. Madrid, 1872

TALISAY, árbol: la almendra de su fruto da abundante aceite de las mismas propiedades medicinales que el de las de Europa. Con cocimiento de su corteza se tiñen de negro las telas, aunque no es muy bueno. Con el jugo de sus hojas y aceite, se hace un ungüento que cura la lepra y otras afecciones cutáneas. 

Imágenes: wikicommons

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